martes, 3 de noviembre de 2009

RINCON DEL BIBLIOTECARIO

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RINCON DEL BIBLIOTECARIO
La idea es crear un espacio para el comentario, la información, la reflexión, el conocimiento y la amistad entre los bibliotecarios del mundo. Se incluyen noticias y notas de actualidad relacionada con el libro, las bibliotecas, los bibliotecarios y el desarrollo personal.

02/11/2009
¿El papel aguanta todo?


Quizá Michael Hart, el creador del Proyecto Gutenberg (que en 1971 digitalizó la primera Biblia), hoy sonreiría al ver que los amantes del libro de papel están pensando que sus bibliotecas son imposibles de sostener en los tiempos que corren. Porque la revolución, para muchos de ellos, ha llegado.


Una revolución cuyo progreso ha preocupado a muchos y encendido debates a lo largo y ancho del mundo desde cuando, en 1990, Internet se convirtió en una realidad. Una revolución que toma forma en un pequeño aparato de unos 18 centímetros de largo por 10 de ancho, que costará pedido por Internet unos 259 dólares y que desde el pasado miércoles ya se comercializa en Colombia, con la posibilidad de descargar cualquier libro electrónico del catálogo de Amazon. Una revolución, además, que permitirá sortear la distribución de libros en Latinoamérica, uno de los cuellos de botella a los que se ha visto enfrentado el mercado editorial desde hace décadas.


Una revolución, en fin, que incluye por ahora un catálogo de unos 200.000 libros en inglés, algunos cuantos en español, diarios y revistas del mundo entero, y que promete avanzar a pasos agigantados por dos noticias que se produjeron en la feria del libro de Frankfurt, la más importante del mundo en negocios editoriales. De un lado, el lanzamiento comercial del mencionado Kindle en más de 100 países, y por el otro, el anuncio del enorme buscador Google de que a partir de 2010 se meterá en el negocio de vender libros para cualquier dispositivo electrónico a través de Google Editions, con unas 500.000 obras.


El sondeo
De 50 personas, entre escritores, libreros, editores y periodistas, 22 contestaron que sí comenzarían a construir su biblioteca en Kindle, en desmedro de los libros de papel. El resultado no deja de ser sorpresivo, pues muchos supondrían que la gente del medio de los impresos se opone a la tecnología. Para el economista Salomón Kalmanovitz la razón de hacerlo es "la facilidad de acceso, el menor precio por el ahorro de papel, la oferta creciente de títulos, necesidad de menos espacio en mi biblioteca". En el mismo sentido, el escritor Héctor Abad piensa que "tarde o temprano regalaré mis demasiados libros y seguiré leyendo en pantalla. No necesariamente en Kindle, sino en cualquier soporte".


Las razones por el sí, en general, apelan a la portabilidad, los problemas de espacio de las bibliotecas y sobre todo, el acceso a medios, libros, y documentos que, de no ser por Internet, jamás se podrían leer a menos que se asumieran altísimos costos de transporte de libros en papel. Mientras un libro de bolsillo en Amazon puede costar unos 15 dólares en promedio, y su traída otro tanto, Kindle y sus competidores creen que el precio de los libros electrónicos no excederá 10 dólares. Pero hay motivos más literarios, por decirlo de alguna manera. Para el escritor barranqueño Nahum Montt, "es lo más parecido a tener un Aleph, un dispositivo mágico donde caben muchos, muchos textos al alcance de un clic". O la directora de la Biblioteca Nacional de Colombia, Ana Roda, quien dice: "Supongo que a la vuelta de unos años habremos aceptado y estaremos encontrándole las ventajas a esta nueva tecnología, como nos ha pasado ya con Internet".


No es no
Aunque algo más de la mitad de quienes respondieron a SEMANA dijeron que no, y sus motivos siguen siendo sentimentales, hay quienes creen que el libro electrónico no ha llegado a su desarrollo completo como para creer que pueda competirle al papel. En ese sentido, Alejandro Martín, de la biblioteca virtual de la Biblioteca Luis Ángel Arango, opina que "Kindle tiene un sistema muy restrictivo que no permite leer libros en todos los formatos y privilegia de modo muy marcado los libros comprados en Amazon". Otros, como el escritor manizaleño Orlando Mejía Rivera, quienes ya han probado algunos libros electrónicos, apuntan que "hace seis meses compré el PR S 700 de Sony y me pareció un desastre visual. Falta mucho para que hagan un modelo que compita con los libros de tinta y papel".


Entre las respuestas más comunes para resistirse al libro electrónico está la obstinación a dejar el libro de papel de la noche a la mañana. En ese sentido, el escritor colombiano Evelio Rosero dice que "es irreemplazable, es como otra piel, viva, cálida, prolongación mutua del autor y del lector". Y la periodista Pía Barragán parece ir más allá: "Mi biblioteca representa la geografía de mis 44 años. Contiene todos sus accidentes, amores, torpezas, pasiones, aprendizajes y obsesiones". Mientras que para escritores como Juan Gabriel Vásquez, los motivos son más técnicos, si se quiere: "No quiero que mi biblioteca se dañe si le cae agua, o si alguien se sienta encima, o si le entra arena. No quiero que se vuelva obsoleta cada vez que a los señores fabricantes les dé por sacar una 'nueva generación'. Me parece que el libro, como la rueda, nació perfecto, el pobre".


Complementarios
Parece que, de todos modos, hay una opinión generalizada entre los encuestados por no satanizar el libro electrónico ni entronizar el libro de papel, pues en medio de la globalización se requieren competencias para navegar tanto entre la tinta impresa como en las pantallas digitales. Por eso muchos abogan por no definirse dentro de un solo esquema. Entre ellos, la directora de la Biblioteca Luis Ángel Arango, Ángela Pérez, y el periodista Daniel Samper Pizano: "En ningún caso dejaré de agregar y leer libros impresos. Es interesante el Kindle como complemento, sobre todo para buscar unidades en un texto (palabras, párrafos, capítulos), pero jamás reemplazaré mi biblioteca por este útil fantasma del que pueden


desaparecer archivos cuando alguien mueve un botón en una estación central". Y el historiador y académico Eduardo Posada Carbó: "Aún no lo sé. Ciertamente no reemplazaría la biblioteca con el Kindle, pero no creo que se excluyan". O como dice Isadora de Norden, ex directora del Cerlalc, recogiendo a Woody Allen, ni sí ni no, sino todo lo contrario: "Mi respuesta no es ni sí, ni no: el placer de leer un libro en una bonita edición o el de tener un libro de bolsillo para leer en la cama, no lo cambio por nada . Pero acepto que el Kindle ofrece posibilidades muy interesantes".


Así, entre la indecisión, los sí tajantes y los no definitivos, y aún sin tener certezas de cómo se utilizará, funcionará o se adaptará el libro electrónico en un país con muy bajos índices de lectura, lo que sí parece claro es que todos los encuestados por SEMANA están a la expectativa de si se cumple o no la profecía pronunciada en el año 71 por Hart cuando lanzó la idea de su proyecto Guttenberg: "Consideramos el texto electrónico como un nuevo medio de comunicación, sin verdadera relación con el papel. La única semejanza es que distribuimos las mismas obras, pero en cuanto la gente se haya acostumbrado, no veo cómo el papel aún podría competir con el texto electrónico".


¿Estaría dispuesto a de ahora en adelante a seguir construyendo su biblioteca con un Kindle?


Por el sí:

1. Ricardo Silva, escritor:

Sí, yo comenzaría, sin ningún problema, a sumarle a mi biblioteca física la biblioteca que alcance a almacenar mi Kindle, igual que le he sumado a mi repisa de música las canciones que tengo en mi IPod, pero, porque el objeto que es un libro me parece maravilloso, no dejaría de comprar nunca las novelas o los poemarios o los volúmenes de cuentos que quisiera tener en mis manos.

2. Rafael Baena, escritor:

Más que dispuesto, estaría encantado de hacerlo sin dudar un instante. Me serviría además como ‘back-up’ de los libros que siempre releo, y como liviano y poco aparatoso compañero de viaje, que permite pasar de la lectura de prensa a la de una novela y de regreso vuelve y juega.

3. Héctor Abad, escritor:

Tarde o temprano regalaré mis demasiados libros y seguiré leyendo en pantalla. No necesariamente en Kindle (no me gusta hacerle publicidad a ninguna marca) sino en cualquier soporte electrónico.

4. Nahum Montt, escritor:

Tener un Kindle es lo más parecido a tener un Aleph, un dispositivo mágico donde caben muchos, muchos textos al alcance de un click. Tampoco renuncio al placer de acariciar y leer los libros impresos, pero con un Kindle me puedo convertir en un lector caracol que lleva su biblioteca a cuestas.

5. Antonio Ungar, escritor:

Claro que sí usaría el Kindle o cualquier otro aparato parecido. Si es igual de liviano que un libro y la pantalla logra imitar al papel, me parece muy bueno lo de ahorrar espacio y pagar menos. La nueva tecnología permite además encontrar libros que los editores en papel tienen 'descatalogados' por el miedo a imprimirlos.

6. Manuel Kalmanovitz, periodista:

Aunque igual da pesar. La interfaz clásica del libro, tan portable, anotable, recorrible, no tiene equivalente electrónico. Pero es razonable la migración: se pueden llevar muchos libros en poco espacio, tiene bastante mejor surtido que las librerías locales y hay muchas cosas gratis (la carestía casi obscena de los libros en el país no deja de sorprender).

7. Salomón Kalmanovitz, economista:

Por la facilidad de acceso, menor precio por el ahorro de papel, oferta creciente de títulos, necesidad de menos espacio en mi biblioteca (que se ha vuelto inmanejable), tener a la mano una enorme cantidad de títulos que facilitan su citación en mis investigaciones y el mero placer de tener ahí muchos, mucho libros que quiero leer pero que nunca leeré.

8. Catalina Holguín, periodista:

He estado muy tentada a comprar el Kindle por que los libros son mas baratos, porque la oferta en libros en inglés es infinitamente mas amplia que en Colombia y porque para viajes largos es mas practico el Kindle que un cerro de libros de papel. Esto no significa que dejaria de "construir" una biblioteca de papel. Construiría mas bien una biblioteca digital paralela con libros con los que no sienta una necesidad de guardar para la posteridad.

9. Antonio García, escritor:

Porque es ecológico, porque uno puede tener muchos libros en un espacio reducido y porque sería una biblioteca portátil.

10. Hugo Chaparro, escritor:

La ciencia ficción nos alcanza. Modifica nuestros hábitos. La lectura en el papel se trasladó a la pantalla. Una tecnología que sugiere otra variante posible: hacer de la biblioteca un objeto portátil. Al libro de bolsillo lo reemplaza la estantería de bolsillo. Un mundo al alcance de la mano. ¡Y pensar que apenas estamos en el Kindle-garden!

11. Patricia Lara, escritora:

A pesar de la nostalgia que me produce el adiós a la tinta y al papel, me encantaría construir mi biblioteca con kindle: me ahorraría espacio, plata en costosas bibliotecas de madera, podria cargar mi biblioteca entera en mi cartera y dejaría de almacenar ácaros y polvo. ¡Bienvenido el kindle!

12. Rodrigo de la Ossa, editor:

Porque no dejaría de comprar libros pero quisiera un acceso más amplio, veloz y efectivo de contenidos de todo tipo. Debe ser sensacional tener una biblioteca en el bolsillo, más que un aparato.

13. Ernesto McCausland, periodista:

Sí.

14. David Roa, librero:

Sí.

15. Eduardo Posada Carbó, historiador:

En fin, ciertamente no reemplazaría la biblioteca con el Kindle, pero no creo que se excluyan. Como su encuesta no deja una tercera opción, mi respuesta parecería apuntar hacia un "Si".

16. Juan Diego Mejía, escritor:

Después de un tinto nostálgico en mi biblioteca digo que a estas alturas ya es mayor las ganas de leer que de tener libros. Hasta hace poco iban parejitas pero algo ha ocurrido en estos últimos años. Si el Kindle me abre la puerta de la biblioteca de la nueva Alejandría me quedo con el Kindle. Tal vez me dedique a conservar algunos viejos compañeros de vida en mi biblioteca, para que me acompañen a leer en el Kindle por las noches.

17. Eduardo García Aguilar, escritor:

Debemos reaccionar con el mismo entusiasmo que tuvieron los hombres de letras ante la aparición de la revolución de Gutenberg, y hace poco ante la irrupción de internet y su ampliación espectacular del conocimiento y el acceso abismal a la información. Ahora en la red llegamos en un instante a libros que antes nos eran inaccesibles. Tener en la mano el Aleph de Borges me encanta y por supuesto, así como tras Gutenberg siguen existiendo los manuscritos caligráficos monacales, pervivirán para siempre los libros de papel para los bibliómanos del futuro y sus arqueólogos...

18. Mauricio Becerra, escritor:

Porque hay muchos lugares de mi casa que merecen sacudirse cuanto antes de tantos libros apilados en torres de dudosa estabilidad. Sin embargo, creo que hay libros que seguiré leyendo en el papel como un tributo: todo Kafka. Todo Verne. Todo Steinbeck. El Quijote.

19. Daniel Samper Pizano, periodista:

Sí, pero en ningún caso dejaré de agregar y leer libros impresos. Es interesante el Kindle como complemento, sobre todo para buscar unidades en un texto (palabras, párrafos, capítulos), pero jamás reemplazaré mi biblioteca por este útil fantasma del que pueden desaparecer archivos cuando alguien mueve un botón en una estación central.

20. Alberto Casas, periodista:

Sí , lo intentaré sin prescindir de mi biblioteca actual.

21. Ana Roda, directora de la Biblioteca Nacional de Colombia:

Si. Aunque no tengo afán por abandonar el cómodo y amigable libro, supongo que a la vuelta de unos años habremos aceptado y estaremos encontrándole las ventajas a esta nueva tecnología, como nos ha pasado ya con la música, con el correo electrónico, con el internet. Aún no he leído nada en un kindle, pero si es de agradable lectura como dicen, portátil y sobre todo, si permite leer cualquier libro de la abundante oferta editorial, pues sí, acabaré utilizándolo. Pero, insisto, no tengo prisa por cambiar esta particular costumbre de la lectura en el libro.

22. Carmen de Escorcia, bibliotecóloga:

Si me hubiesen encuestado hace tres meses habría dicho que no. Pero hoy digo que SI.

23. Germán Rey, analista de medios:

Seguiré utilizando el libro físico y empezare a trabajar también con el electrónico.

Por el no:

1. Alejandro Martín, filósofo:

No, porque Kindle tiene un sistema muy restrictivo que no permite leer libros en todos los formatos, y privilegia de modo muy marcado los libros comprados en Amazon.

Buscaré otro lector de libros digitales de mayor libertad de formatos, e intentaré tener allí una buena biblioteca, a la vez que seguiré comprando libros físicos. Sin embargo, considero fundamental resaltar que los dominios más importantes que lo digital ha "quitado" a lo impreso están en internet y se consultan en los computadores personales desde hace años. Lo revolucionario es internet y el formato digital, no estos nuevos aparatos.

2. Juan Carlos Garay, escritor:

por alguna razón, la lectura en pantalla me cansa la vista más rápido que en papel. El Kindle es útil para transferir publicaciones que uno consulta puntualmente, como diccionarios o enciclopedias. Pero la narrativa le pertenece al papel. Generacionalmente, no puedo desvincular los libros de la experiencia del tacto y la ley de gravedad. Y sobre todo: el libro no tiene un sistema operativo que necesita ser actualizado, que es la excusa de Kindle para vendernos cada año nuevos modelos. El libro no caduca.

3. Andrés Felipe Solano, escritor:

Porque hay cosas que el Kindle no me permite y un libro sí: guardar un pasabordo en medio de las páginas y encontrarlo años después, usar un sello que tengo a manera de ex libris o pedirle en la playa a un boxeador que estampe su autógrafo en la primera página como lo hizo alguna vez mi padre con Kid Pambelé. Además siempre pierdo los cargadores y me molesta mucho la idea de tener que actualizar cada tanto un programa o aparato electrónico.

4. Óscar Collazos, escritor:

Porque el paisaje de las paredes de mi casa es una biblioteca de obras impresas y me llena de placer convertirme en el último ser humano que compre, toque, lea, subraye y anote libros en papel.

5. John Junieles, escritor:

Los que quieran usar ese aparato que lo hagan, tienen derecho a ser parte de una nueva tradición. La bateria de los libros de papel seguramente dura más que la del Kindle.Yo seré fiel al libro de papel y tinta, en especial a esos libros usados que parecen veteranos de guerra (es un asunto de amor). Al final lo que importa son las ideas, la libertad de expresarlas sin que te expulsen de los periódicos por hacerlo.

6. Miguel Silva, periodista:

Le tengo un amor profundo a los libros. Y seguiré comprando y atesorando libros. Pero eso no quiere decir que no fortalezca mi biblioteca con libros en lectores con Kindle. Lo que pasa es que aun están lejos estos libros electrónicos de parecerse a los libros verdaderos.

7. Carmen Barvo, editora:

Primero, porque mantengo una relación amorosa con el papel. También, puedo agregar que leo un 90% de literatura y que esta obtiene su perfección en forma de libro tradicional. A veces leo historia, biografías y uno que otro ensayo. Los libros de árboles, orquídeas y jardines, son maravillosos pero si son en papel. Cuando necesito una "referencia" recurro al internet. Reniego diariamente de la cantidad de libros que tenemos en la casa, pero no los reemplazaría por una cajita.

8. María Inés McCormick, periodista:

No. Personalmente, me cansa estar leyendo todo el tiempo en una pantalla pero pienso que el dispositivo tiene grandes virtudes. Para los que crecimos con el libro tradicional, el papel está arraigado en el inconsciente y nos cuesta trabajo desprendernos de ese soporte pero ahora los jóvenes son digitales y su realidad tiene nuevos referentes. Si el Kindle ayuda a que un joven que jamás ha leído una novela se acerque a la literatura me parece un medio tan legítimo como cualquier otro.

9. Pía Barragán, periodista:

No, no reemplazaré mi biblioteca por un Kindle. ( y los periódicos internacionales los seguiré leyendo en la pantalla de mi computador, para poder ver fotos, videos y audios.)

Mi biblioteca representa la geografía de mis 44 años... Contiene todos sus accidentes, amores, torpezas, pasiones, aprendizajes y obsesiones. Es un lugar sagrado para la memoria y el encuentro. Vive, habla, palpita y me sorprende. Cada libro encierra un misterio y una magia particulares. Y gozo con íntimo placer redescubrirlos por azar, releerlos, manosearlos y volverlos a guardar hasta el próximo encuentro, en otro rincón de mi biblioteca.

10. Julio Paredes, escritor:

Sostengo desde hace tantos años una relación física y visual con la biblioteca que de verdad no entendería otra forma. Como cualquier relación afectiva, está cifrada por lo imprecedible, con libros, por ejemplo, que aparecen de repente por ahí, en un estante, después de un rato largo. Veo en el Kindle otro apéndice supuestamente infalible y sin esas sorpresas simples que alegran.

11. Yolanda Reyes, columnista:

Porque todavía me cuesta trabajo aprender a manejar el nuevo celular. Porque aún compro discos por las carátulas y por los libritos que incluyen. Porque soy concreta, como los niños, y necesito tocar el papel y pasar las manos, al tiempo con los ojos, por las ilustraciones. Porque se me acaban de borrar mil correos del computador, por causa de un virus, y confío más en el papel que en los misterios informáticos. Porque el tamaño sí me parece importante, y el de la letra y el de cada libro son distintos, como la gente.

12. Carolina López, editora:

Porque por alguna razón siento que lo digital es perecedero y lo físico no (hablo de los libros o el contenido escrito, específicamente). Por ejemplo, cuando veo en internet una información que me interesa, o paso de la primera página de un manuscrito, o considero importante un correo, me veo en la necesidad de imprimirlos. Supongo que es cuestión de costumbre, costumbre que no pienso cambiar por ahora porque me gusta esa lógica que tengo con lo impreso en el papel, que también corresponde a la necesidad de ver los libros apilados en la biblioteca.

13. Juan Felipe Roblado, poeta:

Aparece una y otra vez la posibilidad de permitir que el papel sea sustituido por un equipo electrónico que, con las enormes ventajas que tiene, jamás ofrecerá la cercana complicidad de un libro, esa herramienta para gozar y compartir las historias que constituyen el origen de nuestros sueños, anhelos, fortalezas y temores. Isaac Asimov llega a afirmar que ese sorprendente Kindle ya existe y se llama libro.

14. Conrado Zuluaga, editor:

No estoy dispuesto a construir a partir de ahora mi biblioteca con un Kindle. Magnífico para quienes tienen que vivir actualizados con las últimas tendencias de la gerencia, la administración, las ventas, el código penal o lo avances científicos. Pero de los clásicos de la literatura y de los buenos autores de hoy -que son tan pocos- no hay y no se requieren actualizaciones.

15. Luis Fernando Charry, escritor:

Me irrita mucho (sobre todo los ojos) leer en una pantalla. Por lo demás no estaría dispuesto a salir de mi actual biblioteca, que ya está cerca de los 3000 libros.

16. Orlando Mejía, escritor:

No, porque hace 6 meses compré el PR S 700 de Sony y me pareció un desastre visual. Mi biblioteca digital alcanza varios cientos de volúmenes pero son textos antiguos que no pudieron ser configurados adecuadamente con lo que compré. Pienso que falta mucho para que hagan un modelo de lector virtual que compita, de verdad, con los libros de tinta y papel.

17. Claudia Cadena, editora:

No.

18. Juan Manuel Roca, poeta:

Los libros perseguidos en la novela de Bradbury, las páginas envenenadas de El nombre de la rosa, los libros salvados de la trituradora como los de Una soledad demasiado ruidosa, resultarán antiguallas metafóricas para el neo-riquismo del Kindle. No me niego a las diferencias: al que le sirva el Kindle que se lo chante. Yo prefiero los viejos modos de llegar a los libros. No estoy dispuesto a construir mi biblioteca de modo tan lánguido y aséptico.

19. Evelio Rosero, escritor:

Porque me parece irreemplazable el libro de papel, que es como otra piel, viva, cálida, prolongación mutua del autor y del lector.

21. Rubén Darío Vasco, bibliotecólogo:

La respuesta a la pregunta es No. Aunque considero que el kindle es un instrumento que se puede integrar paulatinamente a la cotidianidad.

22. Federico Díaz-Granados, poeta:

Sin duda los entusiastas defensores del Kindle tienen razón esgrimen sus argumentos tan ventilados por estos dìas pero, reconociendo que será un complemento para la formación de nuevos lectores, no cambio por nada del mundo el placer de ir a las librerías de viejo y oler y manosear libros de todas las texturas sin necesidad de energía y baterías y reconocerme en los que me han acompañado siempre con la alegría que entraña ver cómo crece una biblioteca real a la par de la vida misma.

23. Gloria María Rodríguez, bibliotecóloga:

Mi respuesta es NO, yo no estaría dispuesta a seguir formando mi biblioteca solo con un Kindle. Tengo muchas expectativas con su llegada, seguramente experimentaré, pero no me voy a privar del placer de tocar, abrir, oler y ver los libros de papel. Me encantaría además que en las bibliotecas públicas empezaran a hacer pequeños experimentos con el Kindle para ver como los recibe la gente.

24. Juan Gabriel Vásquez, escritor:

La respuesta es no. Porque no quiero que mi biblioteca se dañe si le cae agua, o si alguien se sienta encima, o si le entra arena. Porque no quiero que se vuelva obsoleta cada vez que a los señores fabricantes les dé por sacar una "nueva generación". Porque me parece que el libro, como la rueda, nació perfecto, el pobre. Porque los libros electrónicos me parecen objetos sin gracia, asépticos y antipáticos, gratuitamente complicados y frívolamente artificiales.

25. Nicolás Morales, editor:

No. Es cierto que generacionalmente me correspondería ser correcto y decir que si pero la respuesta es que aun creo en mi experiencia personal con el tacto y el olfato en el disfrute del libro. En otras palabras el objeto calo demasiado en mis imaginarios infantiles con padres intelectuales llenos de libros-objetos y esto fue muy perjudicial, desde este punto de vista. Es decir: seguiré con mis manías masturbatorias editoriales. Eso no quiere decir que como editor este absolutamente convencido que es irremediable el cambio tecnológico y que la digitalización de los contenidos nos forzará a todos los actores del espectro editorial a competir en los nuevos espacios multimediático y diseñar nuevas cadenas de valor entre todos ellos.

26. Carlos Castillo, columnista:

No seguiría construyendo mi biblioteca exclusivamente con el Kindle.

No he empezado a usar el Kindle. Lo haré, porque uno debe acudir a todos los recursos de lectura que sean posibles. Sin embargo, la tecnología de libros digitales todavía está en desarrollo, la disponibilidad de libros todavía es limitada y, finalmente, yo soy un vejete que todavía cree en el papel, así ácaros de los libros viejos me devoren los dedos-

Indecisos:

1. Ángela María Pérez, directora de la Biblioteca Luis Ángel Arango:

No exclusivamente, pero es interesante el recurso.

2. Isadora de Norden, ex directora de Cerlalc:

Mi respuesta no es ni si, ni no: el placer de leer un libro en una bonita edición o el de tener un libro de bolsillo para leer en la cama, no lo cambio por nada . Pero acepto que el Kindle ofrece unas posibilidades muy interesantes. Fuente: http://www.semana.com/noticias-cultura/papel-aguanta-todo/130440.aspx

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Publicado por Ernesto Della Riva en 10:36 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Etiquetas: biblioteca, libros electrónicos
El Libro Electrónico ha venido para quedarse
Por Fernando Giner


En el País del miércoles 14.10.2009 leemos: “el e-book ganará al soporte tradicional en 2018. Un 25% del negocio será digital en dos años”. Al menos a mi no me queda ninguna duda. El libro electrónico ha venido para instalarse definitivamente entre nosotros. A mi entender las ventajas son enormes. En relación a los libros de literatura tradicional tenemos:

. Poder almacenar en un dispositivo electrónico cientos o miles de libros completos

. Poder viajar con ellos a cualquier lugar, disfrutando del placer de la lectura, con una mínima carga encima

. Tener una biblioteca a la carta siempre disponible

. Un considerable ahorro de espacio. Ha pensado cuanto ocupan en su casa 1.000 libros bajo formato tradicional

. La de poder hacer intercambio con otros. Desde nuestro libro digital podremos intercambiar contenidos con otros

. Y, en última instancia, si queremos seguir disfrutando del papel siempre queda el recurso de poder imprimirlo

En cuanto a los libros de estudio, aquellos que adquirimos como fuente de conocimiento para nuestra profesión, las ventajas aún son mayores. A las indicadas hay que añadir:

. Poder efectuar una descarga parcial. Solo de la parte que nos interesa

· Poder trasladar rápidamente “citas” a nuestro artículo o escrito de trabajo

· Poder localizar temas de interés, dentro de un conjunto de cientos o miles de libros y artículos, a través de los buscadores asociados

Los inconvenientes aparecen más en el mundo de las editoriales. Lógicamente estas se resisten a cambiar y a ver profundamente trastocado su modelo de negocio. Las editoriales tienen que tomar tres decisiones que no son nada baladís, al objeto de incorporarse al mundo del libro electrónico:

1. Qué plataforma de descarga articular. Cuál será el instrumento tecnológico sobre el que harán descansar su oferta de descargas digitales.

2. Qué proceso articular para digitalizar su fondo editorial. Gestionar acuerdos con otras editoriales, llegar a acuerdos con Google para incorporarse a su proyecto de digitalización mundial o bien ir por libre.

3. Qué modelo de negocio articular. Esto entraña importantes decisiones relacionadas con los contenidos y con el precio final.

En cuanto a los contenidos. Sus contenidos digitalizados van a poder ser compartidos por otras editoriales o desde una editorial se va a tener acceso a contenidos de otras editoriales.

Respecto al precio. Qué precio articular. Similar al del libro en papel, mayor o menor. El precio similar y mayor no parece tener demasiado sentido. Los costes de transformación (en un proceso digital) se reducen sensiblemente. No hay proceso de impresión o no debería haberlo o sólo bajo demanda. Por lo tanto lo más proclive parece ser aplicar un precio inferior. Y en ese caso ¿bajo qué procedimiento? Aplicar un precio por libro, aplicarlo por capítulos. Es muy posible que surjan dos modelos de negocio, uno orientado al libro de literatura y otro orientado al libro de consulta y conocimiento.

Fuente: http://enevolucion.wordpress.com/2009/10/28/el-libro-electronico-ha-venido-para-quedarse/

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Publicado por Ernesto Della Riva en 10:31 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Etiquetas: libros electrónicos
Préstamo de libros electrónicos en bibliotecas

En Reino Unido, las bibliotecas ya empiezan a ofrecer un servicio depréstamo de libros electrónicos. A pesar de lo que podamos pensar, los libros electrónicos han hecho que aumente el número de lectores en aquellos países en los que se ha implantado esta tecnología, y es que la TECNOLOGÍA tiene mucho que decir en ese aspecto.



El préstamo de libros electrónicos tiene como virtud, que no necesitamos presenciarnos físicamente en la biblioteca, sino que podemos solicitar cualquier título que se encuentre en la biblioteca correspondiente, por Internet.

En Reino Unido por ejemplo, los prestamos de libros electrónicos tienen un límite de 14 días, es decir, que una vez que los instalamos en la memoria del lector de libros electrónicos, sólo están presentes durante ese tiempo, ya que llegada la fecha del fin del préstamo, estos desaparecen del lector y del ordenador.

De esta forma, ya no seremos penalizados por las bibliotecas por no llevar el libro a tiempo, no tendremos que cargar con esos viejos y voluminosos libros, y podremos llevarlos siempre encima a cualquier lugar donde vayamos.

Como nota, he de decir que la mayoría de los libros que se dan como préstamo en las bibliotecas europeas, no son compatibles con el Kindle de Amazon, pues este lector sólo reconoce su propio formato.



Fuente: http://www.configurarequipos.com/actualidad-informatica/1377/prestamo-de-libros-electronicos-en-bibliotecas
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Publicado por Ernesto Della Riva en 10:24 0 comentarios Enlaces a esta entrada
Etiquetas: biblioteca, libros electrónicos
01/11/2009
Seguridad en bibliotecas

Por: Juan José Prieto Gutiérrez


La seguridad en bibliotecas abarca tres campos: seguridad de usuarios y personal, de edificios e instalaciones y la seguridad del acervo bibliográfico. Frecuentemente son tratados de forma independiente, pero el tratamiento conjunto de los mismos provoca que se forme un valioso mallado mejorando su efectividad.


Las bibliotecas se encuentran gestionadas en su mayoría por las administraciones locales, autonómicas y estatales, suelen pertenecer a redes o agrupaciones, encontrándose desperdigadas, y físicamente se ubican integradas generalmente en el interior de edificios e instituciones con otros compromisos y ocupaciones, obstaculizando la creación y puesta en marcha de una unidad central dedicada a la seguridad de las tres áreas indicadas anteriormente.


Pero, ¿existe la seguridad total? Se parte de la base de que la seguridad total es una quimera en cualquiera de los tres elementos a proteger dentro de las bibliotecas. El objetivo más adecuado a seguir es gestionar el riesgo a un nivel aceptable, que pueda asumirlo la institución sin grave quebranto.


Si por riesgo se entiende la contingencia de un daño, la valoración del riesgo puede llevarse a cabo considerando la probabilidad de que suceda la amenaza y las consecuencias que podrían derivarse de la misma. Los riesgos pueden interpretarse en dos bloques:


▪Los riesgos propios de las operaciones del proceso.
▪Los riesgos ajenos o derivados de actuaciones externas.
¿Por qué es necesaria la seguridad, entendida ésta como calidad de seguro?

Debido, de algún modo, a varios factores; por un lado a la incertidumbre de preservar y mantener los tres elementos señalados con anterioridad, el acervo bibliográfico, los edificios y los ciudadanos que acuden; por otro, debido al reciente conocimiento de robos y expolios de documentos históricos producidos recientemente en bibliotecas como la Nacional en España y la Nacional de Argentina, donde se robaron mapas antiguos, la Nacional de Uruguay, la biblioteca principal del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, que “perdió” en los últimos años más de 200 libros de altísimo valor histórico de los siglos XVI, XVII y XVIII, la Biblioteca Nacional de Francia y un sin fin de bibliotecas, sin contar los expolios producidos en países azotados por guerras y catástrofes naturales; y por último, la inestabilidad percibida por la humanidad debido a los atentados terroristas ocurridos en diferentes partes del mundo que ha obligado de una manera u otra a incrementar los sistemas de seguridad, especialmente en los edificios de carácter público, como las bibliotecas.

¿Cómo se soluciona y cómo se puede llevar a la práctica?

Lo más eficiente es la realización y puesta en marcha de un Plan de Seguridad dirigido a las tres partes mencionadas, debiendo contar con procedimientos y protocolos documentados, brindando al personal de seguridad y staff habilidades para llevar a cabo acciones ordinarias así como bajo condiciones de elevada amenaza.


Seguridad sobre el Miniado del Monasterio de Guadalupe


En este documento se describirían políticas, principios y normas que en materia de seguridad se consideren esenciales y orientadas por un lado a actuaciones ante emergencias y accidentes provocadas por causas intrínsecas y extrínsecas al centro (siendo necesario el establecimiento de la jerarquía de responsabilidades en la gestión de la seguridad, manuales de intervención, puntos de encuentro, informaciones sobre simulacros, disposición de planos de emergencias de la biblioteca visibles, señalizaciones, protocolos de equipos de evacuación de ciudadanos y documentos, responsabilidad de los activos, manejo de utensilios como extintores, listines de teléfonos, etcétera) y combatir la desaparición y robos de material bibliográfico (atajados mediante el empleo de los diferentes sistemas de seguridad). Las referencias sobre las legislaciones vigentes y los documentos de detalle donde se encuentran desarrolladas las normas son de vital importancia, al igual que la comunicación de las políticas a todo el staff del centro, siendo comprensibles para todos ellos.

Es necesario tener en cuenta tres puntos de vista relativos a la tipología de la organización de la seguridad que se considera, disponiendo de:

1. Sistemas gestionados por la propia biblioteca.
2. Accesos de terceras partes (asistencia técnica, por ejemplo).
3. Sistemas de información externalizados.

Es evidente que un buen trabajo en la prevención y en el desarrollo de los planes de seguridad servirán no sólo para reducir las primas que las bibliotecas abonan a las aseguradoras, sino, sobre todo, para garantizar la tranquilidad a usuarios, empleados, a la biblioteca en su conjunto y para mantener los fondos documentales íntegros.

Todo Plan debe definir los sistemas de seguridad que desea implantar en el centro, clasificándose en manuales y electrónicos e interiores y exteriores, y siempre bajo la mirada de personal humano. Algunos sistemas redundan en lo racional, como la creación de condiciones físicas óptimas del entorno, diseño y arquitectura del edificio beneficioso para la aplicación de un plan, normas visibles, conocimientos de los procedimientos legales, instalación de carteles y señales, identificación en accesos, duplicado de fondos, taquillas, arcos antihurto, personal de seguridad y vigilancia, etcétera; pero muchos centros carecen de ellos provocando altos índices de pérdidas de documentos. La implantación de sistemas de seguridad electrónicos comenzó a popularizarse en las bibliotecas hacia 1970 que, en combinación con los sistemas manuales, buscaban la reducción o anulación de los deterioros y robos de bibliografías. Hoy en día, la mayoría de las bibliotecas disponen de ellos.




Biblioteca Pública de Ámsterdam





El control y detección del perímetro exterior referente a la seguridad de las bibliotecas es vital, ya que el acceso al centro proviene del exterior del mismo; destacando detectores asociados a vallas, por microondas, protección perimetral con CCTV, detectores de campo eléctricos, de línea bajo tierra sísmico-magnéticos, de infrarrojos y detectores puntuales. Sin olvidar que las nuevas tecnologías y el gran poder de los procesadores actuales se han unido para crear la vídeo inteligencia artificial. En definitiva, los sistemas, hoy en día, pueden ver y mirar.

La particularidad de las bibliotecas, como se ha explicado con anterioridad, radica en que suelen encontrarse emplazadas en el interior de edificios, por lo que la seguridad exterior compete a varios sectores o departamentos y no en exclusiva a la biblioteca. Si bien, los detectores indicados pueden instalarse igualmente para detectar anomalías e intrusiones al centro.

Las condiciones físicas del entorno deben ser estudiadas, igualmente, para la elección del equipo más óptimo según las características del centro.

Internamente, las medidas aplicadas hacia las distintas situaciones para llevar a cabo los protocolos de seguridad varían dependiendo de si el centro se encuentra abierto o cerrado al usuario, diferenciándose incluso según los distintos perfiles de acceso. Esto teniendo en cuenta que la mayoría de los actos de robos y mutilaciones ocurren prácticamente en su totalidad a la luz del día y con la biblioteca abierta, por lo que las medidas y personal de seguridad deben estar operativos en todo momento.

Es conveniente destacar las siguientes medidas internas:

▪Cámaras de videovigilancia.
▪Tornos para controlar el acceso mediante un documento o carné.
▪Alarmas.
▪Arcos de seguridad antihurto.
▪Detectores de metales.
▪Sistemas antihurto para documentos.
▪Sensores volumétricos y de proximidad.
▪Sensores inteligentes.
▪Notificaciones.
▪Vigilancia física mediante presencia y rondas.







En una sociedad cada vez más tecnificada y automatizada destaca el interés, y en muchos casos la necesidad, por la identificación, control y localización de objetos y personas, destacando la radio frecuencia (RFID) y la biometría, permitiendo incrementar la caracterización, lo cual redunda en mayor seguridad, reduciendo perdidas y robos de documentos, extendiendo la posibilidad de acceso a los mismos. Ambas técnicas son usadas cada vez con más frecuencia en bibliotecas de todo el mundo.

En definitiva, el futuro de la seguridad documental ha de contemplar la reducción de los siniestros, bien por robo o bien por pérdida. La tecnología se encuentra presente para satisfacer las funciones de preservación y accesibilidad de las colecciones en las bibliotecas.

Las tradicionales bibliotecas convivirán con los nuevos modelos virtuales, adaptándose la seguridad gracias a las nuevas tecnologías, proporcionando soporte a los usuarios que acceden tanto a la biblioteca como a los documentos. Los servicios disponibles online ofrecerán protección frente a hackers, crackers, cibercriminales, etcétera salvaguardando la información bibliográfica almacenada y protegiendo a los usuarios.

En cuanto a la seguridad de usuarios y personal, en el año 2007, el Ministerio del Interior, mediante Real Decreto 393/2007 aprobó la Norma Básica de Autoprotección, siendo necesaria en aquellos centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia. Dicha Norma abarca desde la seguridad relativa a los trabajadores, regulada por la Ley 31/1995 de de Prevención de Riesgos Laborales, así como a todas las personas que hay en el interior de la biblioteca, todo lo cual viene a su vez regulado por la Ley 2/1985 de Protección Civil. La Norma Básica de Autoprotección aplicada a bibliotecas, establece la obligación de elaborar Planes para la autoprotección a través de Planes de Emergencias y de Evacuación.

Los usuarios que acuden a las bibliotecas difieren de los que acuden a otros centros culturales como museos y archivos, debido a que es un público que repite, que acude al centro con frecuencia y asiduidad, adquiriendo conocimiento de hábitos y debilidades de los bibliotecarios y de los sistemas de seguridad. Ante este escenario, es imperativo el cumplimiento de normas y protocolos dirigidos a la consulta de fondos valiosos, debiendo ser acatados tanto por unos como por otros. Respecto a los perfiles de los que cometen actos ilícitos destacan tres categorías de “ladrones”: coleccionistas compulsivos, delincuentes eventuales y de ocasión y los pertenecientes a redes profesionales internacionales.

Es importante destacar que, en la actualidad, muchas bibliotecas no son concebidas con todas las medidas indicadas anteriormente, y por tanto la seguridad que puede lograrse por medios técnicos es limitada, debiendo ser respaldada por una gestión y procedimientos adecuados. En estos casos la identificación de los controles que deben implementarse requiere una cuidadosa planificación y atención a todos los detalles. La administración de la seguridad exige, como mínimo, la participación del responsable de la biblioteca, proveedores y empresas de seguridad, gerente y administrador del edificio e incluso puede requerirse el asesoramiento experto de organizaciones externas.
Finalmente, es importante destacar que los controles de seguridad resultan considerablemente más económicos y eficaces si se incorporan en la etapa de especificación de requerimientos y diseño.

Fuente: http://www.borrmart.es/articulo_seguritecnia.php?id=2137





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Etiquetas: biblioteca, seguridad
28/10/2009
Antes te quemaban vivo


José Saramago: 'Las cuentas con Dios no son definitivas'
El escritor José Saramago vuelve a ocuparse de la religión en 'Caín', su nueva novela, que se publicará en octubre, en la que redime a su protagonista del asesinato de Abel y señala a Dios "como el autor intelectual al despreciar el sacrificio que Caín le había ofrecido".


Será en Lisboa, en su presentación mundial, donde el Nobel hable por primera vez de su nuevo libro. Pero desde su casa de Lanzarote, donde pasa el verano aunque ya prepara las maletas para volver a Lisboa, ha explicado a Efe a través del correo electrónico que lo que ha querido decir con 'Caín' es que "Dios no es de fiar. ¿Qué diablos de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín?"

Casi veinte años después de su discutido 'El evangelio según Jesucristo', que fue vetado por el Gobierno portugués para competir por el Premio Europeo de Literatura, el Nobel luso hace un irreverente, irónico y mordaz recorrido por diversos pasajes de la Biblia pero no teme que vuelvan a crucificarle.


"Algunos tal vez lo harán -explica Saramago-, pero el espectáculo será menos interesante. El Dios de los cristianos no es ese Jehová. Es más, los católicos no leen el Antiguo Testamento. Si los judíos reaccionan no me sorprenderé. Ya estoy habituado. Pero me resulta difícil comprender cómo el pueblo judío ha hecho del Antiguo Testamento su libro sagrado. Eso es un chorro de absurdos que un hombre solo sería incapaz de inventar. Fueron necesarias generaciones y generaciones para producir ese engendro".

José Saramago no considera este libro su particular y definitivo ajuste de cuentas con Dios -"las cuentas con Dios no son definitivas", dice-, pero sí con los hombres que lo inventaron.


"Dios, el demonio, el bien, el mal, todo eso está en nuestra cabeza, no en el cielo o en el infierno, que también inventamos. No nos damos cuenta de que, habiendo inventado a Dios, inmediatamente nos esclavizamos a él", explica el autor.

El dramaturgo niega que la cercanía de la muerte, hace ahora un año debido a su enfermedad, le hiciera pensar más en Dios. "Tengo asumido que Dios no existe, por tanto, no tuve que llamarlo en la gravísima situación en que me encontraba. Y si lo llamara, si de pronto él apareciera, ¿qué tendría que decirle o pedirle, que me prolongase la vida?"

Y continúa Saramago: "Moriremos cuando tengamos que morir. A mí me salvaron los médicos, me salvó Pilar (su esposa y traductora), me salvó el excelente corazón que tengo, a pesar de la edad. Lo demás es literatura, y de la peor".

Fuente:http://www.elmundo.es/elmundo/2009/08/27/cultura/1251370865.html


"Te condenamos a ti, Miguel Servet, a ser atado a una estaca y quemado con todos tus libros hasta reducirte a cenizas"
El 27 de octubre de 1553 murió Miguel Servet en la hoguera, condenado por el gobierno Calvinista de Ginebra. La condena se produjo en estos términos:

Contra Miguel Servet del Reino de Aragón, en España: Porque su libro llama a la Trinidad demonio y monstruo de tres cabezas; porque contraría a las Escrituras decir que Jesús Cristo es un hijo de David; y por decir que el bautismo de los pequeños infantes es una obra de la brujería, y por muchos otros puntos y artículos y execrables blasfemias con las que el libro está así dirigido contra Dios y la sagrada doctrina evangélica, para seducir y defraudar a los pobres ignorantes.
Por estas y otras razones te condenamos, M. Servet, a que te aten y lleven al lugar de Champel, que allí te sujeten a una estaca y te quemen vivo, junto a tu libro manuscrito e impreso, hasta que tu cuerpo quede reducido a cenizas, y así termines tus días para que quedes como ejemplo para otros que quieran cometer lo mismo.


Servet, aterrado, suplicó uan muerte menos feroz.
Ardió a fuego lento. (Calvino dijo luego haber intentado que lo decapitasen)


De entonces data una hermoasa frase de Sebastien Castellionsobre este episodio. Desengañado de Calvino -que lo llamó "intrumento escogido de satán"- escribió bajo pseudónimo “De haereticis”, que es el primer tratado conocido contra la persecución religiosa.


Allí dice:


"Matar a un hombre -dijo sobre servet y Calvino- no es defender una doctrina. Es matar a un hombre (...) No se prueba la fe quemando a un hombre, sino haciéndose quemar por ella".




Independientemente de la importancia de sus descubrimientos fisiológicos o de su labor como polemista religioso, la figura de Miguel Servet se distingue como mártir de la libertad de pensamiento y de expresión de las ideas, cualesquiera que éstas fuesen, en abierto desafío a cualquiera que quisiese coartarla.
Fuente:http://desequilibros.blogspot.com/2009/10/te-condenamos-ti-miguel-servet-ser.html






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Etiquetas: destrucción de libros, Saramago José, Servet Miguel
27/10/2009
Leer o no leer
por María José Hernández Lloreda






Aunque nuestro compañero José Francisco Zamorano lo podrá explicar mucho mejor, está bastante aceptado que lo que más nos diferencia de otras especies es la cultura 1, entendiendo la cultura de forma muy amplia como el conjunto de todo tipo de conocimientos que va acumulando la especie y transmitiendo a las generaciones siguientes. Para ello disponemos de algunos mecanismos fundamentales: la imitación, la memoria y el lenguaje. En otra ocasión volveremos a los dos primeros, aquí voy a centrarme en el tercero.


Nadie negará que en nuestra especie el lenguaje oral ocupa un lugar privilegiado. A través de él hemos ido acumulando y transmitiendo conocimientos que van desde aspectos básicos para la supervivencia como hábitos de higiene, formas de elaborar los alimentos, construcción de herramientas… hasta aspectos aparentemente tan poco útiles como el pensamiento filosófico o el arte. Y en ese afán porque el conocimiento no se pierda, inventamos la escritura. Sin duda, uno de los mayores logros de la humanidad. Pero tiene un pequeño problema, así como el lenguaje oral se aprende sin ningún esfuerzo, sólo con el contacto con nuestros congéneres desde el momento del nacimiento, el lenguaje escrito es trabajoso y, aunque nosotros mismos lo hemos creado, como especie no venimos preparados para aprenderlo de forma espontánea y fácil. Sin embargo es necesario.


En muchas sociedades actuales, el dominio del lenguaje escrito se ha convertido en una condición necesaria para la supervivencia de los individuos. Por eso, las sociedades “ilustradas” se han tomado muy en serio erradicar el analfabetismo. Todo el mundo debe saber leer y escribir. Hasta ahí todos de acuerdo. Y también se considera un bien social que, además de saber leer y escribir, se pueda acceder a otros logros culturales (matemáticas, física, biología, historia…) a los que se llega fundamentalmente a través del lenguaje escrito.


Así que nadie discutiría el lema de que “leer es muy importante”. Pero cuando se escucha el mensaje automáticamente se piensa en leer “libros de literatura”, más que nada por el empeño de las sociedades en que los niños, adolescentes y jóvenes lean “libros”.


Yo cada vez veo menos nítido cuál es el objetivo que se persigue, ni si tiene mucho sentido este empeño. El problema proviene de confundir el papel que saber leer y escribir cumple en una sociedad que se comunica de forma generalizada a través de ese medio con leer como actividad relacionada con el arte. Voy a hacer una descripción un tanto burda y nada formal de diferentes niveles de habilidad lectora que proporcionará un marco general en el que explicarme.


En primera instancia tenemos el nivel básico para no ser analfabeto, para llegar a comprender textos sencillos como instrucciones, letreros, avisos… El nivel que te impide quedar aislado. En una sociedad como la nuestra este objetivo podemos considerarlo conseguido. Incluso con el uso de las nuevas tecnologías, lejos de leer y escribir menos, los jóvenes de hoy en día lo hacen mucho más. Incluso en poblaciones que podemos considerar marginales, los adolescentes tienen móviles y conexión a Internet, así que leen e incluso escriben a un nivel que les sirve para comunicarse perfectamente.


Un segundo nivel sería aquél que permite una compresión un poco mayor que alcanzaría a escritos de divulgación general, periódicos, novelas ligeras… Creo que como en el caso anterior, las nuevas tecnologías están ayudando a que este proceso sea más generalizado que en las generaciones anteriores.


En el tercer escalón tendríamos el del lenguaje especializado, en que uno es capaz de entender temas de cierta complejidad en un área de conocimiento, para lo cual además de la propia lengua es necesario aprender un lenguaje nuevo. En cierto modo, todos somos analfabetos cuando leemos temas de los que no tenemos mucha idea.


Por último, estaría el de la capacidad para entender el uso literario del lenguaje. Es decir, donde el lenguaje en sí mismo es el estímulo, sin necesidad de nada más. Es el nivel en el que podemos disfrutar del uso y transformación que algunos de nuestros congéneres han conseguido hacer con el lenguaje escrito. Donde el contenido es importante pero no tanto como la forma en la que éste se transmite.


En un sentido estricto quizá no se esté transmitiendo mucha cultura, ni mucho conocimiento, pero es curioso porque es a través de él donde pueden transmitírsenos sensaciones y visiones del mundo y de la vida que difícilmente pueden realizarse mediante el uso más formal del lenguaje escrito.


El afán por el fomento de la lectura, obviamente parecería que está dirigido al último nivel. Porque no hay duda de que los jóvenes saben hacer perfectamente uso de los otros tres niveles cuando les es necesario. Y si desde tantas instancias se insiste en su importancia (aunque con una doble moral, porque luego se elimina cada vez más de la enseñanza reglada) debe ser porque es importante.


¿Es importante? Cada vez lo veo menos claro.


Si la literatura es importante debe ser porque aporta algo al ser humano diferente a lo que le aporta un videojuego o la televisión. Si no, ¿qué más da un medio que otro? Es indudable que la literatura utiliza un código distinto y que si se consigue descifrar proporciona un tipo de conocimiento y, por qué no, un tipo de placer diferente. Así que está bien que todo el mundo que quiera pueda acceder a él. En los primeros intentos por entusiasmar a los alumnos con la lectura se pensó que con métodos más didácticos los alumnos conseguirían placer leyendo los textos clásicos y las grandes obras literarias contemporáneas.


Pero la realidad parece no querer darnos la razón, la tarea resulta difícil. Así que si la montaña no viene, pues nosotros vamos a la montaña. Basta con sustituir los libros de literatura, por los libros que les gustan y les producen placer, al fin y al cabo son libros, ¿no? tienen tapas, hojas y letras formando frases. Lo importante es que lean.


Porque hay quien sigue pensando que de leer cualquier cosa luego se pasa a leer las grandes obras, lo importante es coger el hábito de la lectura. Sin embargo nadie hace extensivo esto a la música, nadie piensa que después de oír a Georgie Dann uno acaba escuchando a Bach.


Y es que en literatura pasa exactamente igual, leer literatura y leer pseudoliteratura son actividades independientes. Es decir, existen lectores que leen literatura y otro tipo de libros, que leen literatura pero no otro tipo de libros, que leen otro tipo de libros pero no literatura y los que no leen libros de ningún tipo. Y desde el punto de vista de la “alta cultura”, no veo la diferencia entre los dos últimos tipos de lectores. Y no lo digo yo, lo dice George Steiner: «Mi pregunta es la siguiente: un niño que ha leído todos los volúmenes de Harry Potter, ¿leerá luego La isla del tesoro, Los viajes de Gulliver, Oliver Twist, los clásicos? Mis colegas que han estudiado este fenómeno dicen que no, que los niños que hayan leído a Potter no leen después a los grandes clásicos. Y eso es triste.»


Comparto el diagnóstico, no que sea triste. Muchos niños hacen algo de deporte y eso no les lleva a querer preparase como para ir a las olimpiadas, y eso no es triste. No hay nada que nos haga mejores desde el punto de vista humano por leer literatura o no leerla. Lo que de verdad es triste es que nos estemos engañando, considerando que nos gusta la literatura porque leemos “El código da Vinci”. Y una prueba de esta mezcla es que haya un presidente que en Suecia hable de Larsson como si en Praga hablara de Kafka ¿No habría causado cierta hilaridad si hubiera hablado de la misma manera refiriéndose a la tierra de Pipi Calzaslargas? Y conste que ambas obras me parecen estupendas desde el punto de vista de la distracción y el entretenimiento.


Pero además, detrás de este mensaje lo que hay es el mismo mensaje que está acabando con la educación: lo importante es que se diviertan y que no hagan mucho esfuerzo no vaya a ser que abandonen. Craso error. El único aprendizaje que tiene éxito es el que requiere cierto esfuerzo.


No es verdad que las nuevas generaciones no lean porque les requiera esfuerzo y tiempo. Los juegos que triunfan por Internet o en el ordenador son los que tienen cierto nivel de dificultad, no tanto para que no consigan avanzar ni tan poco para que sea trivial. Y pasan horas y horas, las mismas que muchos de nosotros hemos pasado leyendo. No leen literatura igual que no lo hacían los jóvenes de otras generaciones, porque son placeres para iniciados y, como en todos los ámbitos de la vida, eso no interesa a cualquiera. Ni falta que hace.


Y por eso lo único que tiene sentido es la enseñanza de la literatura como la de las matemáticas, la de la física o la biología, que sólo producen placer en algunos de los alumnos y sólo a través de la dificultad que poco a poco se va venciendo. Y los demás deben ejercitarlas para conseguir cierta formación. Habría que quitar estos textos horribles y triviales que se han introducido para seducir a los jóvenes para que lean, que no lo han conseguido, y así quizá se consiga rescatar a los lectores de literatura de las generaciones futuras. Mostrarles las grandes obras que con el lenguaje han ido creando nuestros antepasados y a las que tienen derecho. Sólo en esos textos pueden llegar a descubrir qué puede darles la literatura que no les va a dar el cine o un videojuego, que les dan otros placeres igual de respetables. Y luego el que quiera continuar por esa increíble vía de conocimiento, que siga.


No creo que en épocas anteriores se leyera más literatura que ahora; se leían más libros (los libros de El coyote o las novelas de Corín Tellado) porque no había otras diversiones a mano. Pero aparecieron el cine y la televisión y ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras (menos en literatura).


Ahora la gente no suele leer para distraerse salvo que no tenga a mano otra cosa, porque hay otros medios que dan lo mismo de forma mejor, ¿qué diferencia desde el punto de vista del desarrollo personal o intelectual hay entre ver las películas de la serie Millenium, las de Harry Potter o leer los respectivos libros?, ¿qué diferencia entre leer a Corín Tellado o ver una telenovela? Pero el formato de libro parece que da cierto estatus a la lectura, independientemente del contenido. Nadie duda de que hay tebeos que desde el punto de vista artístico son mejores que la mayoría de los best-sellers, sin embargo no fomentamos la lectura de los tebeos, y sí nos damos por contentos con que se lea casi cualquier cosa.


Y lo verdaderamente triste es que esta pseudoliteratura, tanto la evidente (la mayoría de los best-sellers) como la menos evidente para el ojo no experto (la que no es Kafka pero que al que no le gusta la literatura le parece que sí, porque le aburre igual, y así ha llegado a la academia, a los premios nacionales…), ha desplazado a la literatura y ha dejado totalmente desamparado al lector activo del que habla Vila-Matas. En realidad es el único tipo de lector que existe, lo otro ha sido un espejismo que debemos reconocer como tal. Cuando afirma: «Los escritores fallan a los lectores, pero también ocurre al revés y los lectores les fallan a los escritores cuando sólo buscan en éstos la confirmación de que el mundo es como lo ven en su pequeña pantalla» creo que se equivoca. No fallan los escritores y los lectores activos, falla el sistema de editoriales, críticos, académicos… que les han cortado las vías de comunicación, habiendo allanando todo el camino para el lector y escritor pasivo.


Así que la única esperanza para la literatura es que el formato deje de confundirnos y nos demos cuenta de que bajo la apariencia de libro no siempre se oculta un libro. Tomarnos en serio que debemos transmitir el legado que nos dejaron las generaciones anteriores a aquellos iniciados que quieran disfrutar de un placer que no se puede alcanzar sin esfuerzo, pero que una vez conseguido puede compararse a pocos, porque permite ver a través de los ojos de otro.


Ah, y no menos importante, dejar que la diversión la elija cada uno donde quiera. Fuente: http://librodenotas.com/elojoqueve/17055/leer-o-no-leer
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Etiquetas: lectores, lectura, leer, libros
El libro en la era del blog



POR LUIS FELIPE LOMELÍ




Es tristísimo ver una videoteca en formato VHS. O, peor aún, Beta. Sabes que ahí hay un montón de películas maravillosas pero, también, que es casi imposible verlas. De modo que ahí está como un elefante blanco, como una reliquia de museo pues el cambio tecnológico llegó rapidísimo.


Cambiar los formatos de la tecnología que almacena información es un negocio. Obliga, de algún modo, a que todos vuelvan a hacer el gasto y se actualicen. Siempre se promete una tecnología mejor y más barata. Así, las videotecas pasaron de las latas de cinta a los casetes Beta, VHS, luego vinieron los Laser Disc, los VCD y ahora los DVD. Sin embargo, fuera de las latas de celuloide, los formatos intermedios se han ido volviendo obsoletos, inservibles. Lo que hace pensar si realmente fue mejor y barato actualizarlas.


Es imposible predecir el futuro, lástima. Y era imposible saber si el celuloide iba a desaparecer o no, o si el VHS iba a estar con nosotros por un siglo. Ahora, con el internet, seguido corren versiones de que van a desaparecer los libros y hay que copiar todo lo que se tenga a formato digital antes de que sea demasiado tarde. Pero, como con el video, vale la pena reflexionar. Así, las preguntas son dos: ¿es deseable tener bibliotecas digitales?, ¿qué pasará con los libros impresos?






Las bibliotecas digitales


Adelanto mi conclusión: las bibliotecas digitales no sólo son deseables, ya son necesarias y urgentes. No se trata de reducir los costos de almacenamiento de libros (los costos de almacenamiento digital y actualización son mucho mayores) sino de que los estudiantes, investigadores y ciudadanos en general seamos capaces de competir en un mundo donde la información fluye de forma mucho más rápida.


Para poder decidir –desde cuestiones domésticas hasta cuestiones industriales– es necesario conocer. Y para conocer se requiere información. Verdad de Perogrullo: quien tiene información más rápido puede decidir más rápido. Así, son necesarias una serie de acciones por parte de los gobiernos e instituciones educativas para que las bibliotecas digitales funcionen.


En primer lugar, deben de existir. Y deben de ser públicas. Cierto es que existen algunas pero su acervo de libros electrónicos es reducido y, en algunos casos, el acceso es restringido. De modo que debe incrementarse el acervo y ha de existir por lo menos una gran biblioteca pública digital, digamos, de la SEP.


En segundo lugar, para incrementar el acervo, se debe hacer un trabajo (sí, monumental) para digitalizar libros, tesis y artículos existentes y legislar sobre la digitalización total o parcial de los futuros. En este punto entraría el problema de los derechos de autor (que siempre les importan más a las editoriales y distribuidoras que a los autores) pero, como trataré de explicar más adelante, no es un problema sin solución y siempre se puede empezar digitalizando lo que ya existe y no tiene problema de derechos. Por ejemplo, digitalizar el acervo total o parcial de las publicaciones oficiales (SEP, FCE). Más aún, de poco sirve una tesis encuadernada y empolvada en algún lugar recóndito de una biblioteca universitaria; es necesario publicar digitalmente las tesis de licenciatura y posgrado justo después del examen de titulación (lo que, aparte, también ayudaría a evitar fraudes).


Asimismo, sería maravilloso que los muchachos del Sistema Nacional de Investigadores y el Sistema Nacional de Creadores tuvieran la pequeña obligación extra de contribuir con un par de artículos anuales de su especialidad para la creación de una enciclopedia mexicana en red (una Wikipedia mexicana más rigurosa que la existente Wikipedia).


En tercer lugar, pero no menos importante, es necesario incrementar los proyectos de internet público gratuito (Guadalajara en red, el proyecto del GDF, etcétera) y dotar a las bibliotecas físicas existentes de mejores y más grandes espacios con computadoras. Pues de poco sirve que existan las bibliotecas digitales si pocos tienen acceso a ellas.


Por último, sería conveniente desarrollar sistemas de almacenamiento y búsqueda propios y públicos para que el sistema educativo del país no dependa del futuro de grandes corporativos como Google.


Ahora bien, es posible que lo anterior haga pensar que el libro físico va a desaparecer y nos encontraremos con un mundo totalmente diferente. No lo creo.






El libro


El medio es la forma. Diferentes medios tecnológicos han favorecido diferentes géneros literarios. Así, en épocas pretecnológicas las formas de literatura fueron el relato oral y la poesía. El relato oral, tradición en que sobresalen los musulmanes, tiene la ventaja de que cada orador puede cambiarlo a gusto y conveniencia y según sea la reacción de su público. Por su parte, la poesía tenía la ventaja, al tener rima y métrica, de ser fácilmente recordada para que el declamador fuera de pueblo en pueblo recitándola.


Después, con la infraestructura de los reinos comerciales y militares más establecidos, vienen las megaproducciones de antaño: el teatro. Ya fuera en el Japón medieval o en Europa, los artistas sacaron provecho del dinerito extra de los reinos. Posteriormente viene la imprenta de tipos móviles que permite la proliferación de un nuevo género, más barato que el teatro y que no requiere ni buena memoria ni ser un gran cuentacuentos: la novela. Luego viene el rotativo en el siglo XIX que promueve las publicaciones periódicas y, con esto, las novelas “por entregas” y los cuentos.


La historia continúa con la radio (que en México tiene un desarrollo único pues lo primero que se transmitió no fue ni una noticia política ni meteorológica sino un poema estridentista), con el cine (Hollywood, Bollywood, Época de Oro mexicana, etcétera) y con la televisión. La radio permitió, entre otras, la creación de la radionovela. El cine, aunque con múltiples variables, se decantó por la película de ficción de alrededor de 120 minutos. Mientras que en la televisión se crearon dos expresiones únicas: la telenovela y la miniserie.


En todos los casos la tecnología (el medio) generó una expresión narrativa particular (la forma). Pero, por más fatalistas que hayan sido las visiones en cada época, ningún avance tecnológico terminó eliminando una forma existente, sino que las incorporó y una novela se hizo obra de teatro, un cuento película, una película libro, etcétera.


Internet habría de dar, por supuesto, una forma de expresión narrativa particular. Y ya la tenemos: el blog. Además, como menciona Michael Collier de la Universidad de Maryland, internet también ha resucitado la poesía.


Más aún, ya hay blogs que se hacen libros. Este es el punto más importante de la historia: por más que el blog esté en la red y parezca que va a ser de acceso gratuito siempre, resulta que hay quienes prefieren leerlo impreso, de la misma forma que se puede preferir leer impresa la poesía o la novela después de ver la película.


El libro tiene ventajas tecnológicas inigualables. Aparte de que lo podemos llevar casi adonde sea y se lee más a gusto que en una pantalla, es la forma de almacenamiento de información más eficaz que hemos inventado después de la inscripción en piedra. Y es que el libro, a diferencia de otros medios, sólo requiere tecnología para almacenar la información pero no para extraerla. Para esto sólo se necesita saber leer pero ningún aparato (salvo, en casos, unos anteojos). De modo que lo que está almacenado en libros sigue siendo útil para el lector sin importar los cambios tecnológicos, a diferencia de los casetes VHS.


Así, si internet permite publicar y distribuir como nunca antes (de forma más democrática, con menor censura, mayor alcance), lo más probable que suceda es lo que ya pasa y ha pasado: proliferarán las publicaciones y los autores en la red, de forma similar a cuando apareció el rotativo, pero sólo algunos de estos verán sus escritos publicados en un libro (como sucedió con algunas crónicas, artículos, cuentos y novelas publicadas en periódicos). Los autores ya ven las ventajas de la autopublicación en red sin censura, mientras que las editoriales han de aprovechar las ventajas de la difusión y distribución.


Por ejemplo, las editoriales pequeñas y/o especializadas, como ha hecho la de la Universidad de Michigan, pueden optar por la publicación en internet más la impresión por encargo (para lo que habría que resucitar el sistema postal, confiable, barato y público en la mayor parte del mundo). El negocio seguirá siendo el mismo: vender libros. Nadie va a leer Los miserables en la red ni lo va a imprimir en su casa si es más barato comprar el libro, ya sea en una librería o por correo. Pero sí puede empezar a leer Los miserables y luego, ya que le gustó, comprarlo. Las editoriales pequeñas por fin tienen la oportunidad de tener una difusión similar a la de los grandes corporativos editoriales, y los grandes corporativos por fin tienen una forma fácil y rápida de hacer una gran difusión.


Por supuesto, todo tiene sus costos. Publicar un libro completo en internet significa que hay gente que no lo comprará sino que lo leerá ahí, como antes lo leía en una biblioteca. Y serán muchos los que no lo compren. Pero, también, serán más los que lo lean y esto acarreará mayor venta de libros. Ya se sabe: los habitantes de un país con una red extensa de bibliotecas compran más libros que los de uno sin bibliotecas. En la era de la fotocopiadora, uno sólo fotocopiaba el libro si este no se podía conseguir o si sólo se requería una parte de él. Pero, aun en el peor de los casos, alguien leía parte del libro y, si le gustaba, le contaba a sus amiguitos: difusión y promoción de un autor a precio de fotocopia (mucho más barato que las sesiones de entrevistas y presentaciones). La publicación de libros en internet sí que afectará a la industria de fotocopiadoras, pero no a la de la venta de libros. Así, tampoco hay un problema de derechos de autor pues la gente no sólo seguirá comprando libros sino que comprará más.


Internet, a diferencia de la difusión por fotocopia, tiene la ventaja de que es cuantificable y deja rastro. Antes, para un editor era casi imposible saber cuántas fotocopias, y dónde, se hacían de un libro que estaba mal distribuido. En cambio, con internet se puede saber cuántos clics se dan a un libro publicado en la red y desde qué lugar del mundo, de modo que el editor puede saber cuántos ejemplares imprimir y adónde mandarlos, teniendo con esto un análisis de mercado baratísimo y reduciendo costos de almacenamiento de libros impresos. Más aún, internet también reactiva el negocio de libros maravillosos que, sin embargo, tienen ventas bajas, pues puede incorporar la impresión de un ejemplar por pedido (negocio más reducido pues la verdadera ganancia está en el volumen).


La gente de las editoriales, en su mayoría, aún sigue renuente a esto y les parece atroz: ¡cómo es que voy a publicar los libros gratis en la red! Es la llamada “resistencia al cambio tecnológico”, a ver las amenazas y no las ventajas. Tampoco ven, a pesar del éxito de Amazon, que su trabajo ahora es promover que haya buenos sistemas postales que entreguen de forma rápida y barata un libro después de comprarlo en la red.


Tal vez lo que se necesita es que ya aparezca el primer gran best seller de un blog para que las editoriales se den cuenta de que la publicación gratuita en la red no significa perder el negocio sino incrementarlo. Falta poco. ~ Fuente: http://www.letraslibres.com/index.php?art=14129
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Etiquetas: biblioteca digital, blog, conservación de libros, libros electrónicos
26/10/2009
Tinta electrónica


La inminente venta de Kindle en España anima a las editoriales a publicar sus novedades en Internet y a un precio más barato que en papel


Hace dos años Latasa vendió 300 lectores electrónicos, el pasado año fueron 3.000, y en éste rebasará los 7.000. Después de cuatro años Latasa ve que su librería online leer-e comienza a despegar. El ebook será el regalo estrella de las navidades.


Hechos como la llegada el lunes del Kindle a España animará al público a comprarse un reproductor de libros (hay una docena de modelos) y, no menos importante, anima a las editoriales españolas a colocar en Internet su fondo editorial y, sobretodo, las novedades. De pronto, todo el mundo cree en el futuro del libro digital. ¿Todos? Todos no. Steve Ballmer, el jefe de Microsoft, se pregunta: "¿Para qué queremos unereader si ya tenemos un PC?".

Para sacar de dudas a Ballmer y a otros lectores despistados, hay que aclarar que el ebook pesa 200 gramos, el PC no baja del kilo; el ebook no cansa la vista, el uso continuado del PC sí; el lector electrónico se saca en el metro o en el desierto, un PC, mejor no. Las pilas del PC duran 7 horas, las del ebookmeses.....Nada tiene que ver un lector electrónico (el llamado ebook, o mejor dicho ereader), con un PC o un teléfono móvil 3G. Cuando se lleva cierto tiempo leyendo en uno de esos ordenadores te pican los ojos. Por eso la gente sigue imprimiendo en cuanto un informe supera la media docena de páginas y por eso, pese a lo que se preveía en los inicios de Internet, los textos en la Red suelen ser más cortos que en un periódico.

El milagro de la pantalla que no daña los ojos salió del Medialab del MIT en 1997. La tecnología de E Ink, a diferencia de las pantallas LCD, TFT o plasma no emiten luz, sino que la reflejan, igual que el papel.

Por contra, su resolución es limitada para ver una foto o un vídeo, aunque perfecta para reproducir el negro sobre blanco del papel y la tinta. Su resolución habitual de 800x600 le da unos 160-170 puntos por pulgada, cuando un libro de bolsillo se imprime a unos 150.

La amenaza pirata
Un libro de bolsillo es para muchas personas difícil de leer, bien por su minúsculo cuerpo de letra, bien por su abultado lomo (que dificulta llevarlo en el bolso); ambas inconveniencias las elimina el ereader. Pesa unos 200 gramos y la letra se ajusta a la necesidad del lector, algunos incluyen la función speech, el aparato te lee en voz alta.

De momento la desventaja del producto son los 200 euros que hay que pagar, aunque no tardará en bajar. Las otras desventajas no son de él, sino de la industria editorial que le rodea.

"Todavía no se pueden comprar en Internet bestsellers en español, pero los habrá o se piratearán. Las editoriales tienen la palabra. Ya han visto lo que ha pasado con la música", avisa Latasa, director de la librería online Lee-e. Con cuatro años en Leer-e, Latasa confía en la popularidad del libro electrónico. "Los que más vendemos son Bookin e iRex, y precisamente el modelo más grande, el de más prestaciones". ¿El resultado? "La gente está encantada y lee muchísimo más".

Latasa no se asusta por la llegada del Kindle a España. "De momento va a animar el mercado y no va a suponer ninguna amenaza para la industria editorial, siempre que la industria se ponga las pilas". En ello andan.

Una de las pioneras es Carmen Balcells, detentadora de los derechos de los principales escritores hispanos. Su veteranía y su asentada posición no han sido obstáculo para colocarse en vanguardia en Internet con su colección Palabras Mayores. Por cinco euros te descargas alguna obra de Delibes, Goytisolo o Vargas Llosa, lo más actual de novela hispana que se encuentra en Internet legalmente. Aún así hay que buscar en las tiendasonline Leer-e o Mobipocket para encontrarlos.

A la iniciativa de Leer-e se añaden las de Mondadori o Planeta y otros grandes grupos, con su propio sitio para comprar los autores de su propia cuadra, en un movimiento que recuerda a los portales que cada gran sello discográfico fue creando por su cuenta. La aventura ya se sabe cómo acabó: triunfo del pirateo por un lado, y de la tienda iTunes -donde se encuentra casi todo- por otro. "Y piratear libros es mucho más fácil que una canción", advierte Latasa. El texto de una novela pesa menos que una fotografía.

Distribuidora común
Para intentar limitar el minifundismo, a primeros de diciembre irrumpirá en el mercado una plataforma global de muchas editoriales españolas. Se aglutinan en torno al nombre 36L, aunque finalmente la marca comercial será otra.

Toda su obra es con formato ePUB y su lema, "ni exclusivos ni cerrados". Bajo esos principios pretenden poner de acuerdo a un buen número de editoriales de medio tamaño, como RBA o Tusquets.

Cualquier lector electrónico de cualquier fabricante podrá descargarse libros en la plataforma de 36L, siempre que tenga el sistema ePUB.

La fuerza de esta distribuidora (no pretende ser editorial ni tienda) dependerá del número de sellos que se sumen y en las obras actuales que ofrezcan.

Para las editoriales, Internet es la solución a su gran lastre comercial: los stocks y la devolución (el librero siempre puede devolver los ejemplares). Sólo deberán preocuparse por los derechos de los autores y por que su compensación en la Red no sea inferior a la actual.

Los promotores de 36L aseguran que, por primera vez, habrá best sellers a disposición del público estas navidades, a un precio inferior al libro de tapa dura, en torno a los 9,99 euros.

Pero el cambio que va a su poner el ebook no afectará sólo al lector o a la industria. También cambiará la forma de crear. El autor podrá escribir obras con enlaces a Internet; el lector podrá elegir personajes o el final de la trama; también, gracias a la rapidez de Internet, podrá crear obras basadas en la actualidad o incluir a famosos.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/Tinta/electronica/elpepisupcib/20091015elpcibpor_1/Tes


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Etiquetas: libros electrónicos, tinta digital
23/10/2009
Virtualizacion de la Educación


Por: Jose Camilo Daccach T.


No hace muchos años se hablaba de la virtualizacion o digitalización de la música y sus efectos sobre la industria discográfica. Se veía venir el gran efecto que podría tener las tecnologías de la información y comunicación, entre ellas la Internet como gran medio de acceso, sobre la industria que por décadas había estado conformada con mucho éxito sobre los mismos pilares y modelo de negocio.


A muchos detractores de esta visión, el tiempo les comprobó que efectivamente el impacto de la Internet y sus tecnologías sobre la industria de la música sería devastadora para unos, y una oportunidad de negocio para otros. Sin embargo, los más afectados fueron quienes se quisieron quedar en el modelo anterior y no se adaptaron fácilmente al nuevo modelo.


En la Educación es probable que suceda algo similar. Tengo oportunidad de enseñar en varias universidades en el país y en el exterior, y el contacto con la tecnología me abre unas posibilidades enormes de "ubicuidad" que en forma presencial no las tendría. No soy experto en la enseñanza virtual, sin embargo he visto buenas posibilidades en la transferencia de conocimiento.


Hay que hacer unas salvedades fuertes en la comparación con la industria de la música. El producto, la posibilidad de reproducir digitalmente una obra musical en formato digital tiene la misma calidad del producto transmitido en formato físico (el CD). En la educación, el producto del que estamos hablando es la generación de la capacidad en el alumno para aplicar los conocimientos adquiridos. Tarea por demás difícil en el cara a cara, se hace también compleja en el medio virtual.


La dificultad se solventa con metodología, o por lo menos ese es el curso de acción recomendado. La metodología para la enseñanza virtual existe y se ha trabajado por varios años, con muy buenos resultados de donde se pueden sacar excelentes conclusiones. Sin embargo hay que tener en cuenta que el papel del profesor o tutor como se conoce en algunas metodologías, es más de acompañante que de transmisor de conocimiento, y exige también un cambio en los materiales y en la forma de entregar el conocimiento, donde ya no se hace en forma de cátedra, sino con múltiples medios audiovisuales.


El mayor potencial que se le ve a la aplicación de la educación por medios virtuales es la posibilidad de abarcar a precios irrisorios, un público que de otra manera no tendría oportunidad de acceder a la educación, o que de hacerlo, requeriría la construcción de muchas escuelas y universidades para abarcar la población merecedora.


La correcta conversión de medios (del aula de clase a una plataforma tecnológica para la enseñanza por medios virtuales) de los contenidos de cada materia, y el cambio de papel que juega el profesor para pasar de conferencista a acompañante son los cambios más radicales que exige este nuevo medio. Ya hoy son muchas las universidades que brindan formación virtual, con muy buenos resultados en sus egresados. Otra cosa es que en las empresas, donde se contratan estos egresados, den el mismo valor cualitativo al diploma obtenido por métodos virtuales, que el que le dan al diploma obtenido por métodos tradicionales.


Sin embargo ya se utiliza con muy buenos resultados, la metodología al interior de las empresas, en sus programas de inducción y capacitación interna. Las bondades son múltiples, desde la garantía que todos los estudiantes tengan el mismo acceso al contenido en la misma forma de transmisión, hasta la posibilidad de extender el alcance a muchas mas personas que de otra manera sería imposible o extremadamente costosa.


Se requieren también cambios en los alumnos, que por lo general están acostumbrados a que les "pidan la tarea", a ser más autónomos y automotivados. El alumno deberá aplicar su querer aprender sobre la plataforma para adquirir los conocimientos y las destrezas respectivas, y tendrá mayor responsabilidad en el resultado del aprendizaje, responsabilidad antes limitada exclusivamente al profesor.


Hay diferencias marcadas con la industria de la música, pero estamos convencidos que en el corto plazo, buena parte de la educación se hará en forma virtual, a través de la Internet, y que las instituciones educativas que no estén ya evaluando estas tecnologías y cambiando su modelo económico y pedagógico, se verán seriamente sorprendidas.


Fuente: http://www.deltaasesores.com/articulos/tecnologia/517-virtualizacion-de-la-educacion-?utm_source=PRODia&utm_medium=EGrupos
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Etiquetas: educación, educación 2.0, educación virtual, educadores
22/10/2009
Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido.


Paul Ambroise Valéry
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Umberto Eco cree que el hombre es el enemigo de los libros y no Internet


Noticias EFE | 13/05/2009|10:57h
Los enemigos de los libros son "principalmente los hombres, que los queman, los censuran, los encierran en bibliotecas inaccesibles y condenan a muerte a quienes los han escrito. Y no, como se cree, Internet u otras diabluras", afirma el literato en una entrevista que publica hoy el diario turinés "La Stampa".
El escritor italiano Umberto Eco, uno de los intelectuales europeos de mayor prestigio, afirma que el principal enemigo de los libros no es Internet, sino el ser humano, que los censura y confina a bibliotecas inaccesibles.

"Internet enseña a los jóvenes a leer, y sirve para vender un montón de libros", añade.

Eco (Alessandria, 1932), Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2000, apuesta por una estrecha colaboración de las nuevas tecnologías con la literatura y defiende la existencia del libro electrónico, conocido como "e-book", como forma de soporte de textos.

"Si a su manera el (libro electrónico) resulta legible, se puede hojear fácilmente, es manejable, capaz de ser leído aunque no se tenga la batería totalmente cargada y, sobre todo, si ésta es duradera, se podrá hablar" del "e-book" como una alternativa, comenta Eco.

"Aún (no he usado ninguno) -continúa-, pero si, por cualquier trabajo, tuviera que transportar diez mil páginas de documentos, lo usaría con mucha satisfacción. Para leer una novela no lo sé. Para mí es importante mojarme el dedo para girar la página".

El escritor italiano asegura que el libro electrónico puede atraer nuevos lectores, de hecho, comenta que ha sabido de un "hacker" informático que comenzó a leer el "Quijote" de Miguel de Cervantes gracias a este soporte digital.

Según Eco, Internet es la "madre de todas las bibliotecas", aunque ofrece dos principales diferencias con respecto a los tradicionales lugares de conservación de libros.

"Primero, los libros de una biblioteca muestran, a través del nombre del editor, su grado de credibilidad, y los sitios de Internet sin embargo no", explica el escritor.

"Segundo -añade-, Internet ofrece también colecciones completas de grandes obras, pero sólo en traducciones libres de derechos (de autor) y no en la más reciente edición crítica. Por eso no va bien para muchas investigaciones de tipo filológico".

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Etiquetas: Eco Umberto, internet, libros, web
20/10/2009
¿Ocaso o amanecer del bibliotecario?
Por: Catuxa Seoane García


Estamos sin duda ante una nueva época en dónde los bibliotecarios y los documentalistas somo más necesarios que nunca, por un lado para que los inmigrantes digitales puedan perder su acento extranjero y navegar entiendo y haciéndose entender por las redes sociales (alfabetización informacional), y por otro lado para que los nativos digitales aprendan a discernir y valorar la calidad y pertinencia de la información que circula en estos nuevos escenarios.

Dos misiones y funciones que deben formar parte de las tareas del bibliotecario 2.0 siempre completadas con una tercera: la de dinamización de la comunidad en estos entornos digitales.

En el tiempo disponible partí de las habilidades y actitudes establecidas por David Lee King propias de un bibliotecario 2.0 para convencer a los profesionales presentes que deben escoger entre renovarse o extinguirse, siguiendo la tradicional evolución darwiana (solo sobrevivirán los más fuertes) y aportar algunos ejemplos de servicios y aplicaciones propias de la web social que ya estamos desarrollando (y con éxito) en las Bibliotecas Municipales de A Coruña.

Nieves González también ha publicado su punto de vista de las jornadas y ya podemos disfrutar de su divertida presentación “Los Ninjas de la Web 2.0″ en donde hace un magistral paralelismo entre el papel del bibliotecario y los ninjas de gmail(bibliotecarios de cinturón blanco, verde, y negro y los muy pocos que alcanzan la categoría de maestro)





Ocaso O Amanecer Del Bibliotecario
View more documents from Catuxa Seoane.Fuente:http://www.slideshare.net/catuxa/ocaso-o-amanecer-del-bibliotecario-pdf?src=embed
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Etiquetas: Bibliotecario 2.0., bibliotecarios, profesional de la información
La biblioteca en el bolsillo


"El libro electrónico reduce los inconvenientes de los libros de papel: siempre será mucho más aséptico y liviano un novelón en tarjetita electrónica que dos mil páginas sobadas por distintos lectores y expuesta al polvo de las estanterías."
Cuando vi que mi amigo Antonio G., profesor de Filosofía, amante de los libros, casado con una bibliotecaria, estaba leyendo concentrado y feliz en un libro electrónico, se me abrieron las carnes, expresión que utilizo aquí y ahora por primera vez porque siempre la consideré demasiado gráfica y hasta vulgar. Pero es que fue eso más o menos lo que sentí. Un desgarro en el estómago, o en el alma, la sensación de que toda una etapa se quedaba atrás, como la infancia, los carruajes de caballos, los discos de vinilo, las diapositivas o las películas de súper-ocho... ¡Ya han llegado! ¡Están aquí; lo tiene ya alguien cercano! ¡El principio del fin de los libros de papel!
Parecía que lo de los libros electrónicos era una amenaza lejana y poco probable, un invento de ciencia-ficción, poco práctico y con muchas limitaciones, que no convencía a nadie. Vamos, que no llegaría la sangre al río, ni a las gentes normales y corrientes, que nunca se podrían superar las ventajas inigualables del formato libro…
Pero sí. Mi amigo estaba inmerso en algo semejante a una carpeta, tamaño cuartilla y grosor insignificante. No tenía cables, ni luces, y la pantalla simulaba muy bien una hoja de papel, sin centelleos ni distorsiones, a la que incluso se le podía virtualmente doblar una esquina para dejarla como señal de lectura (hecho que yo aborrezco absolutamente). Leía la novela póstuma de Roberto Bolaño,2666, un libro de 1.126 páginas reducidas a la dimensión de una docena. Además, podía poner el tamaño de la letra a su antojo, podía subrayar un párrafo, o hacer algunas anotaciones en el margen. Como era un modelo algo antiguo y muy elemental, me dijo, no podía buscar sobre la marcha de la lectura una palabra en el diccionario, ni tampoco se conectaba a Internet.
Era simplemente un soporte electrónico, treinta horas de autonomía, que apenas pesaba y que llevaba en su interior más de dos mil títulos, y no solo el novelón de las mil y pico páginas de Bolaño. Han leído bien. ¡Dos mil títulos concentrados en una tarjetita recambiable semejante a las que tenemos en los teléfonos móviles! Imaginen en su poder unas cuantas tarjetitas guardadas en una caja de galletas inglesas, o en un cofrecito, y tienen en casa, sin que ocupe espacio y sin que se note, una buena parte de la Biblioteca Nacional…
Los negocios de las editoriales tal y como hoy las concebimos tienen los días contados y me imagino que pactados. Nuestros bosques tienen un futuro mucho más optimista aunque las industrias papeleras se encarguen ahora de fabricar sustitutos a las contaminadoras bolsas de plástico. El mundo empresarial se reajustará, no cabe duda… Y nosotros, los lectores, nos acostumbraremos al nuevo formato de los libros como nos hemos acostumbrado al móvil, al procesador de textos, o a acumular cientos de fotos que casi nunca volvemos a ver en los discos del ordenador.
Acabo de oír por la radio mientras escribo esto que los libros electrónicos, a los que se refieren con el anglicismo -casi siempre invasores, los anglicismos- de e-book (léase ibuc), estarán en el 2018 tan extendidos como las calculadoras o los MP3. Y sí, pueden tener muchas ventajas: pienso en los jóvenes que viven en las soluciones habitacionales, a los que siempre compadecí porque en espacio tan reducido no tenían cabida alguna los libros; también pienso en los escolares, que ya no tendrán que partir sus libros de texto en trozos para que sus espaldas no sufran ni tendrán que llevar abultadas mochilas.
En un libro electrónico caben todos los libros de la ESO, del Bachillerato y de la carrera que elijan juntos. Se acabaron los viajes, con la maleta llena de libros que no hay quien la mueva... El libro electrónico reduce los inconvenientes de los libros de papel: siempre será mucho más aséptico y liviano un novelón en tarjetita electrónica que dos mil páginas sobadas por distintos lectores y expuesta al polvo de las estanterías. Y mucho más barato. Pero, ay, qué pena asistir al destronamiento de los libros de papel. Qué pena sentirlos antigüedades, objetos de culto, rarezas. Perder sus olores, y sus formas, y su tacto cálido. Perder la visión acogedora de sus lomos alineados en el estante y la inmediatez de su consulta. En nada, las librerías cambiarán de apariencias y las bibliotecas se acercarán a la idea de museo.
Por eso se me abrieron las carnes cuando vi a mi amigo leyendo tan feliz en un artilugio electrónico.
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Etiquetas: libros electrónicos
19/10/2009
El aula del siglo XXI
En la anterior columna, comentaba que el sistema educativo debía adaptarse a la nueva realidad que viene de la mano de Internet. De lo contrario pueden darse situaciones kafkianas. Un ejemplo: Un maestro pide que se elabore un trabajo sobre un tema. Como gracias a internet existe una disponibilidad inmediata e infinita de información, el maestro exige que el trabajo se presente al día siguiente.
El alumno busca en la red y en cinco minutos todo está hecho. El problema es si ha comprendido algo, si ha sido capaz de encuadrar la información en el contexto adecuado. Por eso, es esencial asegurar la presencia de extensos marcos conceptuales para que las cosas tengan significado. Otro ejemplo: con la velocidad a la que se mueven los motores de búsqueda de datos, ¿para qué se necesita memorizar nada? Ha cambiado el modo de aprender.
Los niños y adolescentes quieren aprender haciendo, experimentando las cosas en primera persona. No se conforman con oír o ver; quieren hacer. El lema Aprender haciendo cuelga ya en varios programas educativos de gran éxito.
Si se mantiene el modo de entender la educación que prevaleció en el siglo XX, se perpetuarán resultados negativos como los del informe Pisa o tasas de fracaso escolar alarmantes. El cerebro de los niños del siglo XXI no es como el nuestro. Las conexiones de sus circuitos neuronales están muy influidas por el tipo de ambiente cultural en el que se han desarrollado, dominado por las nuevas tecnologías cargadas de virtualidad e inmediatez. Esto no es ni mejor ni peor; es diferente.
Quizás por esto, la escuela ha pasado de ser un entorno rico en preguntas y pobre en respuestas a convertirse en un entorno pobre en preguntas y rico en respuestas. El sistema educativo debe tenerlo en cuenta y utilizar las tecnologías de la información para favorecer la creatividad. El cerebro de la infancia-adolescencia está dotado para ser muy creativo y aprender. A esas edades hay un exceso neuronal y se está conformando la organización cerebral definitiva.
En algunos países se han puesto en marcha iniciativas para establecer marcos de colaboración entre la neurociencia y la educación que aportarán conocimientos muy valiosos sobre el mejor modo de explotar las potencialidades del nuevo cerebro de los niños de hoy.
A medida que la instrucción asistida por ordenador se vaya sofisticando, será posible una educación personalizada, acorde con las capacidades de cada alumno, encaminada a reforzar los puntos fuertes y compensar las limitaciones.
Vamos hacia una educación virtual y personalizada, capaz de extraer lo mejor de cada uno. Suena bien. ¿Y los profesores? ¿Sobrarán? Seguro que no porque nada impedirá que transmitan y contagien el entusiasmo por una materia. Este tipo de contagio es algo muy personal que los buenos profesores conocen muy bien. Eso sí: tendrán que asumir nuevos papeles.
Fuentes:http://www.diariovasco.com/20090930/al-dia-sociedad/aula-siglo-20090930.html
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Etiquetas: educación, educación 2.0, educación virtual, educadores
Las aulas y los libros de texto se digitalizan


Los educadores creen que los libros tradicionales serán pronto sustituidos por versiones digitales en los centros educativos.


Los libros de texto aún no han pasado a la pantalla del ordenador, pero muchos educadores dicen que no tardarán mucho en ser sustituidos por versiones digitales, o suplantados del todo por lecciones recopiladas entre la gran variedad de cursos digitales gratuitos, juegos educativos, vídeos y proyectos disponibles en Internet.


"Los niños de hoy en día son diferentes", afirma Sheryl R. Abshire, directora de Tecnología del sistema educativo Calcasieu Parish en Lake Charles, Luisiana. "Son muy ágiles digitalmente hablando. Son multifuncionales, transponen y extrapolan. Y tienen una visión infinita del conocimiento".

"No les llaman la atención los libros de texto lineales, finitos y rutinarios", continúa Abshire. "Los profesores necesitan recursos digitales para buscar documentos, blogs y páginas de contenido interactivo que los lleven más allá que los simples libros de texto de sota, caballo y rey".

En California, el gobernador Arnold Scwarzenegger ha anunciado una iniciativa para sustituir algunos libros de matemáticas y ciencias en los institutos por versiones digitales gratuitas de fuente abierta. Con la difícil situación financiera de California, el Gobernador espera que los libros de texto gratuitos puedan hacer que se ahorren cientos de millones de dólares al año. Muchos directores están encantados. "En cinco años, creo que la mayoría de los estudiantes utilizarán libros de texto digitales", opina William M. Habermehl, director de las escuelas Orange County de California, a las que asisten 500.000 alumnos.

Pero el futuro digital no forma parte del futuro inmediato en algunas clases. Hay que tener en cuenta que todavía hay una gran división digital. No todos los estudiantes tienen acceso a un ordenador, a un aparato electrónico de lectura Kindle o a unsmartphone, y pocos distritos son lo suficientemente ricos para facilitárselos a los alumnos. Así que los libros de texto digitales podrían aumentar el abismo entre ricos y pobres.

"Gran parte de nuestros hijos no tienen ordenadores en casa, y sería demasiado caro imprimir los libros de texto digitales", comenta Tim Ward, subdirector de Enseñanza del Chaffey Joint Union High School District, California, que tiene 24.000 estudiantes, casi la mitad procedentes de familias de renta baja.

Muchos educadores creen que los libros de texto digitales y los cursos en Internet empezarán a introducirse poco a poco, tal vez empezando por aquellos que quieran estudiar una asignatura que no pueden incluir en su horario escolar o para aquellos que necesitan más créditos.

Venga cuando venga, la avalancha en Internet supone toda una amenaza para los editores de libros de texto tradicionales. La mayoría de los libros digitales sometidos a revisión en California proceden de un grupo sin ánimo de lucro llamado CK-12 Foundation que crea "libros flexibles" gratuitos que se pueden personalizar para cumplir las normas estatales, y a los que los profesores pueden añadir cosas.

"Lo bueno de nuestros libros flexibles es que pueden ser lo que tú quieras", explica Neeru Khosla, fundador del grupo. "Los puedes usar en Internet, puedes guardarlos en el disco duro, imprimirlos, personalizarlos, incluir vídeos". Cuando la gente supere sus barreras mentales se dará cuenta de que no hay por qué pagar 100 dólares por cada libro de texto cuando puedes obtener gratis el contenido deseado".

Cientos de Universidades de todo el mundo, incluidas el MIT y la Universidad del Petróleo y los Minerales King Fahd de Arabia Saudí, usan y comparten actualmente cursos de fuente abierta. Connexions, una organización sin ánimo de lucro de la Universidad de Rice, Houston, dedicada al aprendizaje de fuente abierta, ha enviado un libro de texto de álgebra a California.

Pero tal y como está la economía, muchos educadores y expertos en tecnología coinciden en que la revolución digital desde la guardería al duodécimo curso aún tardará.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/tecnologia/aulas/libros/texto/digitalizan/elpeputec/20091004elpeputec_1/Tes
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Etiquetas: educación 2.0, educación virtual, libros electrónicos
17/10/2009
Mala relación profesor-alumnos
Por: Luis Osma


Los conflictos se pueden solucionar reforzando las tutorías y especializando al docente en psicología y pedagogía

¿Quién no ha escuchado alguna vez quejarse a un escolar de que el profesor de cierta asignatura le tiene manía? En general, se tiende a pensar que este comentario es una excusa para explicar unas malas notas o alguna medida disciplinaria. Sin embargo, conviene prestarle más atención, ya que en ocasiones esconde algún grave problema de motivación o convivencia y, en caso de que sea necesario, se deben tomar las medidas oportunas.




¿Qué indican las quejas?
Las protestas de los estudiantes de primaria - entre los seis y los doce años - y secundaria - de doce a dieciocho - pueden tener múltiples causas. Algunas se deben a su insatisfacción con la asignatura, con la personalidad del profesor o con la forma en la que está planteado el sistema educativo. Otras, en cambio, aparecen como una forma de expresar una necesidad de mayor atención por parte de sus padres y educadores, aunque también pueden estar relacionadas con el proceso de configuración de la personalidad durante la adolescencia, mediante la rebelión a las pautas establecidas y la autoridad.

La profesionalidad exige que los educadores traten a todos sus alumnos por igual, aunque Blanca García Olmos, presidenta nacional de la Asociación de Profesores de Secundaria (APS) reconoce que es inevitable que haya alumnos con los que se establezca una mejor relación que con otros, puesto que, al fin y al cabo, los profesores son personas y pueden sentir mayor afinidad hacia ciertos alumnos. Camilo Miró, jefe de la Inspección Educativa de la Comunidad Valenciana, precisa más este punto al insistir en la idea de que los niños y los jóvenes suelen pensar que algún profesor está en su contra y que los adultos deben analizar lo que dice el estudiante para encontrar las verdaderas causas. Miró sugiere que puede ocurrir que el alumno no se encuentre a gusto porque considera que merece mejor trato o calificaciones más altas.

Otro de los problemas con los que se enfrenta un alumno es el temor a un profesor muy autoritario. Concepción Medrano, profesora del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad del País Vasco, argumenta que en estos casos, resulta más fácil que los jóvenes piensen que se les tiene manía. También opina que si no existe una gran diferencia de edad entre el profesor y sus alumnos puede darse una mejor relación porque el docente puede comprender mejor a los estudiantes, les resultan menos autoritarios. Añade, además, que en ocasiones los niños y los jóvenes pueden transferir problemas familiares a su percepción del maestro.

Todos los especialistas consultados coinciden en subrayar una realidad, la evolución que han sufrido las relaciones alumno-maestro en el aula en los últimos años. El catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, Josetxu Linaza, considera que en la actualidad los profesores ya no son la única forma que tienen los estudiantes de recibir la información; pueden acceder a ella a través de la televisión, Internet y la prensa, entre otros medios. Igualmente, cree que también les afectan los cambios en la familia, dado que los padres tienen menos tiempo que antes para estar con sus hijos y las mujeres se han incorporado en gran medida al mercado de trabajo. El experto asegura que durante muchos años los profesores no han recibido la formación psicológica necesaria para entender a los alumnos y, en este momento, se encuentran desbordados porque los estudiantes de secundaria son más jóvenes que hace años y no pueden darles tanta autonomía como solían.



Consecuencias
Una mala relación entre el profesor y sus alumnos afecta a todas las partes implicadas. Josetxu Linaza señala que puede ser causa de depresión y ansiedad en los estudiantes, lo que tendría como consecuencia un descenso en su rendimiento académico. "Sólo se puede aprender de alguien en quien se confía que puede enseñarnos algo". Para evitar este problema, acentúa la importancia de que los jóvenes realicen otro tipo de tareas -como actividades extraescolares o educación física - que permitan reforzar su personalidad y autoestima.

La profesora Medrano incide en que una mala relación entre un profesor y un estudiante también afecta a los compañeros del aula. Si el alumno tiene una gran capacidad de liderazgo, los demás escolares también cogerán manía al profesor. Si, en cambio, es poco popular, los otros se volverán en su contra. En este sentido, Linaza destaca que los docentes sufren de una pérdida de confianza en la capacidad profesional y se incrementa el número de bajas laborales. Según este experto, los profesores consideran que los padres no cumplen con su función educativa.

En esta misma línea, la presidenta de la Asociación de Profesores de Secundaria argumenta que los docentes se sienten atados de manos desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica que regula el Derecho a la Educación (LODE) y la LOGSE. "Ambas leyes quitan el derecho del profesor a castigar o expulsar a los alumnos que cometan faltas de disciplina en el aula", dice. En la actualidad el estudiante puede negarse a cumplir con el castigo impuesto por el docente, puesto que la normativa actual sólo permite que sea la directiva del centro quien imponga las sanciones. Por su parte, Camilo Miró, jefe de Inspección Educativa de la Comunidad Valenciana, explica que este cambio de orientación se debe a que las tendencias educativas actuales se basan en el diálogo más que en la imposición, y su objetivo es conseguir que el alumno comprenda y se responsabilice de sus actos.

"Estas medidas no funcionan porque las leyes se elaboran en función de lo que dicen los psicopedagógos, pero sus recomendaciones no sirven en la práctica", argumenta García. Defiende que el único recurso que encuentran los profesores es hablar con la dirección, y añade: "Con mi edad me da vergüenza hacerlo, porque me siento como una chivata. Al final no haces nada, y el problema se estanca".



Cómo deben reaccionar los padres
Maite Pina, presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), defiende que cuando el estudiante llegue a casa quejándose de que un profesor le tiene manía los familiares deben escucharle para tratar de averiguar las causas de su protesta. Acto seguido deberían hablar con el docente para plantearle el problema porque seguramente tendrá una solución fácil. Todos los centros cuentan con orientadores y psicólogos que pueden ayudar a resolver los impedimentos.

En caso de que esta medida no funcione, el siguiente paso sería concertar una reunión con la directiva del centro para plantearle las quejas del niño. A este encuentro acudirá también un inspector de educación enviado por la Consejería de la Comunidad Autónoma.

Si los padres todavía no están de acuerdo con el resultado, pueden presentar una denuncia, primero en la Inspección Territorial de Educación y, en última instancia, ante la Alta Inspección del Ministerio de Educación. Miró subraya el derecho de los padres a recurrir ante cualquier otra administración.

Formas de evitarlo
Existen varias formas de motivar a los estudiantes y evitar que establezcan una mala relación con el profesor. Concepción Medrano defiende que se deben reforzar las tutorías como medio para solucionar tensiones y preparar al profesorado en cuestiones de psicología y pedagogía.

En la actualidad los estudiantes de Magisterio cuentan con varias asignaturas de psicología y pedagogía. Sin embargo, los profesores sólo necesitan ser licenciados en alguna materia relacionada con la educación - historia o filología, por ejemplo - para poder impartir clases en un instituto, y la formación pedagógica es considerada tan sólo un complemento. Camilo Miró considera que para elaborar una medida realmente eficaz debe existir una incorporación a los estudios reglados, de manera que los universitarios que tengan previsto dedicarse a la docencia puedan adquirir unos conocimientos más profundos.

Miró añade que los centros están obligados a entregar a principios de curso un Plan General Anual a la Inspección Territorial, donde se recogen las medidas que va a adoptar el centro en materia de convivencia y tutorías. Posteriormente, los inspectores se encargan de vigilar que se cumplan cada vez que visitan el centro. Linaza, sin embargo, propone un cambio en el enfoque del proceso educativo. El catedrático asegura que no se debe dar por sentado que los alumnos se sienten motivados por aprender. "Es necesario implicarles a la hora de fijar los objetivos de su formación", explica. De este modo, el docente aporta su experiencia para que los estudiantes consigan alcanzar sus metas. Así, prosigue, los alumnos se sentirán motivados por aprender y su relación con el profesor será la adecuada, "aunque el estudiante sea pequeño e inmaduro tiene su propia autoestima, y debe ser tomado en cuenta".

Fuente: http://www.consumer.es/web/es/educacion/escolar/2004/05/06/99649.php?
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Etiquetas: alumnos, profesores
LAS RELACIONES ENTRE PROFESORES Y ALUMNOS
Además de las buenas relaciones humanas que deben existir entre los "padres", y "profesores",que están unidos fuertemente en la tarea común de educar a sus gijos/alumnos,también son de extremada importancia las relaciones entre los profesores y alumnos en el aula y en el colegio.La cordialidad y el buen humor han de presidir esas relaciones en todo momento,ya sea cuando todo sale bien o cuando están cansados ó les duele la cabeza.


Esta convivencia cordial,no se consigue a base de prohibiciones,de gritos,de castigos ó de golpes.El profesor que conoce a sus alumnos - lo que supone interés y dedicación - prevee cómo van a reaccionar ante un hecho concreto.La educación no se consigue por miedo al castigo y una clase paralizada por el miedo,puede tener apariencia de orden y compostura,pero esas conductas son forzadas y no tienen valor educativo.


El alumno debe tener la seguridad de estar apoyado por el profesor y esto se consigue reforzando las actuaciones positivas del alumno,en lugar de resaltar con frecuencia las negativas.Para mantener la convivencia hay que cultivar el diálogo y especialmente la actitud de saber "escuchar".En la clase hay que compsginar el diálogo amable y la "disciplina".Cuando sea necesario habrá que aplicar las normas de convivencia incluídas en el Reglamento de Régimen Interior,y aplicar,si es el caso,el castigo correspondiente a la falta cometida.En todo caso habrá que hacer ver al alumno que se impone un castigo por su conducta antispcial,no como "enojo",del profesor.


El profesor, no puede convertirse en un cazador de faltas,sino más bien tiene que prevenirlas y enseñar y facilitar al alumno el comportamiento correcto.Quizá sea esta la diferencia fundamental entre "educador", y "enseñante".A veces puede resultar difícil compaginar la autoridad y la convivencia basada en la cordialidad.La autorizad tiene que ser reconocida por los alumnos y se gana por el prestigio y la dedicación del profesor.

Con su autoridad,el profesor puede implantar el orden que es la base de la convivencia.Pero este orden nunca es:"inmovilidad y rigidez",sino que,con naturalidad,los alumnos se mueven cuando es necesario y guardan siencio absouto cuando lo demand el profesor.Para finalizar,quiero hacer la siguiente reflexión:

¿Que es preferible el trato de Ud; ó el tuteo?.Eso considero de que dependerá de la costumbre de cada uno,pero en todo caso tendrá que quedar a salvo el "respeto", y el aprecio mutuos, así como también la necesaria "autoridad ", del profesor.


Fuente: http://comodororivadavia.escribirte.com.ar/1217/las-relaciones-entre-profesores-y-alumnos.htm
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Publicado por Ernesto Della Riva en 22:14